Un gran premio

Gracias al diario El Patagónico, mediante la participación en un sorteo el año pasado, tuvimos la suerte de ganarnos una estadía para dos personas en el hotel Las Bayas, en la ciudad de Esquel.

Todo lo que vivimos allá fue hermoso, los paisajes, la comodidad del alojamiento, que más allá de la excelente atención de su equipo (ya sea de los recepcionistas como la gente de limpieza y mozos), la habitación que nos ofrecieron fue de nuestro agrado, muy confortable e ideal para el descanso después de un día de actividades en los alrededores de la ciudad. Contando con todo lo que necesitábamos y muchos detalles más que te invitan a querer volver.
En las Bayas Hotel nos sentimos como en nuestra casa. Su cuidada decoración, sus amplios espacios y la compañía permanente de la luz natural y del paisaje cordillerano, se conjugaron para transformar nuestra estadía en una experiencia de comodidad. En el lobby Bar nos pudimos relajar y disfrutar de la carta de vinos. Otro espacio a destacar es su restaurante, donde se ofrece una experiencia única. Todos sus platos están elaborados con productos locales y frescos. Entre los manjares están: su lasaña de cordero y la trucha arco iris.
Pero por supuesto que al premio había que sacarle el máximo provecho, y si bien el hotel era lo suficientemente confortable para pasar unos días agradables, lo más indicado era recorrer la ciudad de Esquel y sus alrededores. El primer día resolvimos ir a Informes Turísticos donde nos asesoraron muy amablemente de muchos lugares donde podíamos apreciar paisajes inmensos, lagos, ríos, flora, fauna y hasta nos hablaron de una de las principales atracciones del lugar: "La Trochita".
Sorprendidos por la cantidad de sitios turísticos y actividades que hay para hacer allá, decidimos disfrutar del Parque Nacional Los Alerces, que con sus 263.000 hectáreas de lagos, ríos, arroyos, cascadas y montañas con bosques pudimos pasar un día genial.
Nos tocó justamente una jornada de casi 30°C de calor, por lo que nos permitió aprovechar al máximo la naturaleza del lugar. Pudimos pescar, hacer asado, meternos al lago, hacer caminatas, conocer pinturas rupestres, aprender sobre las diferentes especies de árboles y sus cientos de años, cruzar puentes, visitar puertos y miradores, y muchísimas cosas más.
Una de las propuestas excelentes que el Parque Nacional brinda es su vasto entramado de sendas, todas de diferente dificultad, que conducen por paisajes espectaculares, permitiendo conocer la exuberante flora y fauna de esta zona cordillerana, e ir internándose en la Selva Valdiviana.
Además tuvimos la oportunidad de visitar localidades cercanas que gozan de la misma belleza paisajística tan característica de la cordillera.
Gracias a este hospedaje ganado tuvimos la oportunidad de conocer muchas cosas de la hermosa ciudad de Esquel y todo lo que nos puede ofrecer. Sus ciudades vecinas, su gente tan amable, la naturaleza y vida que los rodea y que te invita sin dudar a volver a visitarla.

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