Un guerrero

El cuerpo del oficial Simón Saiegg que llegó a Comodoro Rivadavia en 2005 como primer destino fue trasladado ayer por la tarde a Trelew, su ciudad natal y anoche a partir de las 21:30 comenzaba a ser velado en una sala de las calles 28 de Julio y Cuba. Hoy a las 11 sus restos serán inhumanos en el Cementerio Municipal. Muchos amigos policías viajaban anoche para darle la despedida final.
Mucha gente que conocía a Simón no pudo viajar, "pero sentimos el acompañamiento y se le agradece demasiado. El cariño y el apoyo de sus compañeros fue incondicional", destacó su hermana Ruth.
"Realmente era una buena persona, no solamente era uno de los mejores oficiales de acá, como persona su calidad era impresionante. Capaz que debería haber sido más malo y no le hubiera pasado esto", lamentó.
Pero, "era demasiado bueno y hoy descansa en paz. Yo tengo la fe que está sentado a la diestra del Señor. Le faltaron disfrutar muchas cosas a mi hermano, le faltó disfrutar de la vida, pero quizás su misión en la vida era esta: un guerrero y luchó hasta el último momento porque fueron seis días de agonía".
Entre lágrimas recordó: "mi hermano murió con el 65 por ciento del cuerpo quemado, son unos asesinos y la van a pagar. Esto no va a quedar acá. No me importa, yo no pierdo nada, la van a pagar", sentenció.
Mientras, el jefe de la Unidad Regional, comisario Humberto Lienan, manifestó: "estamos despidiendo a un compañero, rogamos a Dios que nos dé la fortaleza para seguir delante de esta situación" y pidió que "por el bien de todos se llegue a un buen puerto para el esclarecimiento de lo que sucedió con el oficial Saiegg".
Lo describió como una persona muy querida y preparada y "está por demás decir de la calidad humana de Simón Saiegg y lo vamos a recordar siempre. Era una persona muy competente. Sus compañeros de trabajo lo van a acompañar esta madrugada".
La despedida concluyó con aplausos interminables y bocinazos en su memoria.

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