Un maratón de reuniones bilaterales marcaron la víspera de la cumbre del G20

La anfitriona de la cumbre, la canciller alemana Angela Merkel, arrancó el maratón político con una reunión con su par estadounidense, Donald Trump, y otra con el jefe de Estado turco, Recep Tayyip Erdogan, dos dirigentes con los que mantuvo diferencias públicas.

Ayer, a un día del inicio oficial de la cumbre del G20, los principales líderes del mundo llegaron a la ciudad sede de Hamburgo y aprovecharon para encontrarse, en reuniones bilaterales, con sus pares y limar asperezas o unificar criterios en los temas más calientes, como el comercio internacional, la crisis con Corea del Norte y el cambio climático.
La anfitriona de la cumbre, la canciller alemana Angela Merkel, arrancó el maratón político con una reunión con su par estadounidense, Donald Trump, y otra con el jefe de Estado turco, Recep Tayyip Erdogan, dos dirigentes con los que mantuvo diferencias públicas y momentos de gran tensión.
Merkel y Trump se mostraron más en sintonía que la última vez que se reunieron cara a cara en la Casa Blanca en marzo pasado, cuando la tensión se hizo visible en saludos a medio camino y miradas cargadas; sin embargo, el contexto que rodeó el encuentro en la ciudad norteña y portuaria de Hamburgo fue mucho más hostil que el de principio de año.
Primero, el vocero de Merkel, Steffen Seibert, informó a la prensa que los dos dirigentes "hablaron cerca de una hora sobre algunos temas del G20, y también de nodos de política internacional como Corea del Norte, la situación en Medio Oriente y el conflicto en Ucrania oriental", según reportó la agencia de noticias local DPA.
El ministro de Relaciones Exteriores de Merkel, Sigmar Gabriel, fue aún más incisivo y destacó que existe "gran preocupación" en su gobierno por la posibilidad de que "Estados Unidos comience una guerra comercial contra Europa", según manifestó en una entrevista radial con la emisora Deutschlandfunk, citada por la agencia de noticias Reuters.
Merkel también se reunió a puertas cerradas con Erdogan y la tensión en ese encuentro no fue menor.
Aunque ninguno de los dos dirigentes habló a la prensa tras la reunión, Erdogan ya había lanzado un feroz ataque contra Berlín antes de embarcar hacia Hamburgo.
Erdogan aseguró que no se arrepiente "en absoluto" de haber dicho que el gobierno de Merkel se comporta de manera "fascista" como en "la época nazi" cuando le niega el permiso a él y a sus ministros de encabezar actos frente a la comunidad turca en territorio alemán, según una entrevista con la cadena de noticias France24.
La relación bilateral entre los dos socios de la OTAN hace tiempo que está tensa.
En los últimos tiempos Merkel retiró a los soldados alemanes de una base turca y hace meses que Ankara mantiene preso al periodista germano-turco Deniz Yücel, corresponsal del diario conservador Die Welt.
Sin embargo, la canciller alemana siempre pidió mantener el diálogo con el gobierno turco, su principal aliado en la llamada crisis de refugiados, en especial después de que el año pasado Ankara cerrara su frontera y prácticamente eliminara la posibilidad de cientos de miles de migrantes de Medio Oriente y Asia Central de llegar a suelo europeo.
El maratón de reuniones bilaterales no paró en toda la tarde y entrada la noche en Hamburgo.
Trump también se encontró con sus pares de Japón y Corea del Sur, Shinzo Abe y Moon Jae-in respectivamente, para discutir uno de los temas más calientes del momento, la crisis con Corea del Norte, después del primer lanzamiento exitoso de Pyongyang de un misil intercontinental con capacidad de alcanzar Alaska.

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