Un matrimonio caletense asiste con ropa y comida a personas carenciadas

Guillermo Gil y su esposa, Paula Moyano, asisten en su propia vivienda desde hace casi un año a más de 70 chicos que residen principalmente en el barrio Rotary 23. También ayudan con comida y ropa a familias de otros sectores urbanos de esta ciudad.

Caleta Olivia (agencia)
"Don Guille", tal como lo llaman afectuosamente los vecinos, comentó que la idea surgió a partir de las vivencias que compartió con su mujer y sus hijos, ya que llegaron a la ciudad del Gorosito hace 13 años y luego de que él sufriera un accidente laboral comenzaron a trabajar como vendedores ambulantes, tarea que realizan desde 2006.
"Ese trabajo recorriendo casa por casa hizo que viéramos a muchos chicos que solo se alimentaban con una taza de té y un pedazo de pan antes de ir a la escuela y ahí nos dimos cuenta de que teníamos que hacer algo", contó.
Fue así que el 18 de julio de 2015 comenzó a trabajar con su familia para asistir a los chicos del barrio Rotary 23 y a lo largo del tiempo se fueron sumando familias de otros barrios que llegaban para pedir ayuda.
También se incorporaron tres mujeres voluntarias que junto a su esposa se encargan de cocinar tres veces al día, además de vecinos que ayudan a los chicos con clases de apoyo y otros que aportan alimentos y ropa.
Más adelante, contó que "los primeros cinco chicos que vinieron eran amigos de mis hijos y de ahí se fueron sumando otros. Iniciamos como un merendero y ahora, además de la comida, damos clases de apoyo escolar, tenemos médicos que nos apoyan y a quienes nosotros les enviamos a los chicos para que los atiendan en sus consultorios".
"NO VIENEN SOLO
POR EL HAMBRE"
También destacó que "los niños no vienen solo porque tienen hambre; a veces se quedan muchas horas y nosotros los contenemos".
A modo de ejemplo, contó una lamentable situación que le tocó vivir hace pocos días cuando tres chicos llegaron en horas de la madrugada para consultarle si podían pasar la noche allí porque su madre estaba alcoholizada junto a un grupo de amigos y escuchando música muy fuerte, lo que no les permitía descansar.
"Sabemos que tenemos la obligación de hacer felices a los chicos para que enfrenten desde otra posición a la vida en un futuro", expresó.
Cabe mencionar que el comedor funciona de lunes a sábados y que los mayores también preparan actividades recreativas para que los pequeños no pasen tanto tiempo en la calle, e incluso los niños tienen la obligación de concurrir el fin de semana con la mochila de la escuela para que los ayuden a hacer sus tareas.

SIN PARTIDO NI RELIGION
En otro orden de cosas, dejó en claro que "no nos identificamos con ningún signo político ni religión" y que solo cuentan con la colaboración de los vecinos de Caleta en lo que respecta a alimentos y ropa, incluyendo a otros dos voluntarios que se encargan de la entrega de frazadas que ellos mismos fabrican, así como de vestimenta.
"Hasta hace dos meses habíamos contabilizado que 71 chicos vienen a buscar su almuerzo, merienda y cena, pero es un número que va aumentando cada vez más, sumándose familias completas y ocho jóvenes con capacidades especiales", manifestó.
Vale señalar que la familia también asiste a vecinos de otros barrios con ropa, zapatillas e incluso mercadería, como así también a quienes sufren pérdidas totales en incendios de viviendas. "Hay veces que les preparamos la vianda y se la llevamos a la casa porque no tenemos un espacio físico donde poder recibir a todos", indicó.

VIOLENTO ASALTO
"Don Guille", nació en Mendoza y a los 15 años se fue a vivir a Buenos Aires, donde pernoctó en los trenes de Constitución durante mucho tiempo. Años más tarde volvió a su provincia natal, donde formó su familia con Paula y luego de sufrir un violento asalto en el que una de sus hijas perdió parte de la visión, decidió venir a Caleta Olivia, donde vive actualmente junto a sus hijos de 21, 16, 15, 13 y 11 años, en la calle José Valente 1.996 donde funciona el comedor.

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