Un nuevo "Viento fresco"

Dentro de pocos días se podrá escuchar el nuevo trabajo discográfico de Luis Chomicz, llamado "Viento fresco". Es un músico patagónico, nacido en Río Gallegos, ciudad en la que vive actualmente. Tiene una extensa y prestigiosa carrera por escenarios regionales y del mundo. Acompañó a músicos de renombre internacional de diferentes expresiones, pero preferentemente del campo del jazz. Hasta ahora sólo se conocía su único registro discográfico llamado "Fuego sagrado", editado en 1999.

El nuevo disco de Luis Chomicz está divido en dos partes. Cada una de ellas consta de once canciones. Se puede adelantar que esta obra en su conjunto es simple y despojada como si fuera una huella o un camino alternativo a las rutas asfaltadas -no todas por supuesto- que vertebran esta extensa geografía, un digno representante del paisaje que rodea a los patagónicos.
No es arriesgado sostener que Luis dio con una de las formas de lo que se podría llamar "sonido patagónico". Pero no termina allí la tarea del artista ni su búsqueda. Se puede hallar en ella también un registro que cuenta la diversidad humana que la puebla, que construyeron, que sueñan, que vivieron y viven en la Patagonia. Del disco llegan los ecos de los pueblos originarios y de las almas de los inmigrantes que la habitaron. Y llegan, a través del sonido, las tragedias que acá tuvieron lugar, y la tarea denodada de los colonos. No se niegan ni se disputan preferencia ni protagonismo, se asimilan, se funden, se complementan de forma vital.

PRIMERA PARTE
El disco abre con la canción titulada "We antu" que es una oración de agradecimiento al nuevo día. Le sigue "Wendeunk", que quiere decir el espíritu bueno, en idioma tehuelche. Luego el tema "En los rezos". El cuarto tema se llama "San Cayetano" que adquiere alguna significación por los tiempos que corren en relación al trabajo, afortunadamente trasciende la referencia a la realidad o a una disconformidad con el estado actual de las cosas y estremece por otras razones menos obvias. Luego continúa con "Coplas" que no es otra cosa que un relato de lo que le pasa durante el día a un habitante de este extenso territorio llamado Patagonia. Le sigue una canción de cuna llamada "Duerme mi angelito", para continuar con una canción dedicada a la nieve titulada "La dama de invierno". La octava canción es "Gracias Pehuen", que se refiere al árbol sagrado de los tehuelches. El tema nueve se llama "Amerindio" y es una canción inspirada en el libro de Ricardo Rojas y que se refiere al etnocidio ocurrido en el continente americano. El décimo tema, titulado "Pedro Vicente", está inspirado en un cuento del escritor santacruceño Francisco "Pancho" Albornoz y relata acerca de los duendes que custodian el glaciar. La canción que cierra la primera parte de esta obra, está dedicada al viento, titulada "Vientito vives".

SEGUNDA PARTE
La segunda parte comienza con una canción dedicada a la obra de los salesianos titulada con ese nombre; continua con "Bairoletto", un legendario héroe justiciero del norte de las provincias patagónicas. En tercer término está el tema dedicado a "Ceferino", santo de la Patagonia por todos conocido. Le sigue "Lonko lonko", que se refiere al líder o jefe de una población Mapuche, continua con "Bagual", una referencia a la justicia, para llegar luego "Requiem Calfulcurá" un sentido homenaje al cacique y abuelo de Ceferino Namuncurá, seguidamente se asiste a un recreo de los músicos que improvisaron un tema instrumental durante la sesión de grabación y que se titula "Apart ranch". Luego se escucha "Yenu coguai", dedicado a otras de las criaturas típicas que poblaron y pueblan el extraordinario paisaje patagónico, ese amigo que acompañó y acompaña al ser humano, el caballo, indispensable para vivir una épica.
"Gallegos", es la canción que continúa y es un tributo a los pioneros españoles que se atrevieron a soñar y construir en estas soledades. El tema once se titula "¡Gigantes!" y se refiere a aquel antiguo mito acerca de la altura de los pobladores originarios que Pigafetta se encargó crear y alimentar en su libro de viajes cuando acompañó a Magallanes. Y finalmente el oyente se encuentra con la canción titulada "Iaik", que en la mitología Tehuelche se refiere al fuego y cierra la exquisita y ambiciosa tarea.
Chomicz alguna vez relató: "alguna vez se dijo que el sur no tenía música propia y que era lógico, porque los inmigrantes vinieron del norte y trajeron su folklore" y, a propósito, recuerda que una vez en Chile se le preguntó "¿por qué no hacés música de tu tierra? Fue un golpe duro –dije-, pero, a su vez, constituyó un gran incentivo".
Ese incentivo está demostrado en el disco "Viento fresco" y el desafío de Luis Chomicz como artista de crear una música de su tierra queda testimoniado y logrado en esta obra.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico