Un plenario deberá ratificar el acuerdo petrolero

La adecuación de los convenios colectivos de trabajo que los gremios firmaron en el Ministerio de Energía de Nación implicaría la declinación de muchas conquistas o ventajas que los trabajadores tenían en yacimiento. Uno de los puntos más significativos sería la imposibilidad que, en la práctica, tendrán los gremios para realizar medidas de fuerza. También se limitaría la jornada laboral a 8 horas y se eliminaría la barrera que existía para trabajar en días de viento extremo.

Con el objetivo de "asegurar la sustentabilidad de la industria hidrocarburífera, que permita superar la actual coyuntura de precios internacionales desfavorables”, el martes, junto a las operadoras, los sindicatos petroleros firmaron la adecuación a los Convenios Colectivos de Trabajo 605/10 y 611/10.
El titular de Petroleros Privados, Jorge Avila, reconoció que lo firmado está lejos de ser lo que se buscaba y que el documento no contenía elemento alguno para festejar. La definición del también presidente de Petrominera se entiende ya que en el escrito de 26 hojas se detallan las declinaciones que los gremios, en virtud de las circunstancias, tuvieron que aceptar.
Lo cierto es que se batalló durante más de un año para que las condiciones que se aceptaron desde el gremio de Neuquén que conduce el senador Guillermo Pereyra (quien compartió con Mauricio Macri su reciente visita a Estados Unidos), no se trasladaran también a los yacimientos chubutenses.
Pero al final el temor a la recesión total pudo más y los gremios terminaron aceptando el acuerdo propuesto y redactado por las operadoras y el ministro de Energía de Nación, Juan José Aranguren, a quien el propio gobernador Mario Das Neves el martes a la mañana definió como el “enemigo” de la provincia de Chubut.

EN NOMBRE DE LA COMPETITIVIDAD

Sin embargo para el ex CEO y siempre accionista de Shell, el acuerdo permitirá “lograr una mayor competitividad y posibilitar que se alcance el mayor nivel posible de actividad en la provincia" de Chubut, según explicó en un comunicado oficial, en el que expresamente se señalan los alcances del convenio, pero no sus implicancias.
"Tanto las entidades gremiales como las empresas operadoras y las compañías de servicio coinciden en la necesidad de contar con una industria hidrocarburífera eficiente y competitiva de forma de viabilizar las inversiones necesarias para asegurar una oferta sostenida de hidrocarburos producidos localmente", se cita en el documento oficial de Energía.
Además del compromiso asumido por las operadoras, que no está plasmado en el acuerdo, el único logro que parece rescatarse desde el sector de trabajo es que Nación respeta y mantiene el tratamiento del adicional por zona, los conceptos de Horas de Viaje, Ayuda Alimentaria y Vianda, y la eximición del impuesto a las ganancias.
La firma del preacuerdo, que en el caso de Petroleros Privados tendrá que ser avalado por un plenario de delegados que se realizará este sábado, generó ayer la discusión en yacimiento y en los distintos ámbitos ligados al sector petrolero, donde los trabajadores notaron que los cambios introducidos en el Convenio implican una clara pérdida de algunas conquistas o ventajas laborales que se tenían hasta el momento.
Entre los puntos que ayer eran resaltados y resistidos en el acuerdo, debe mencionarse que con el cambio introducido cualquier interrupción, suspensión o cancelación de contrato se “desvincula al personal contratado bajo esa modalidad, sin que tenga más nada que reclamar una vez pagadas las indemnizaciones legales".
También, al igual que en Vaca Muerta, se conforma una Comisión Especial de Interpretación y Resolución de Conflictos que será la que tenga que encontrar los mecanismos de solución de los mismos, ya sean estos colectivos, individuales o plurindividuales.
Por otro lado, los gremios se comprometieron a que cualquier declaración de inicio de medida de acción directa deberá garantizar: la permanencia de dotaciones mínimas para evitar la interrupción de la producción de hidrocarburos, la libre circulación y acceso a las instalaciones, la continuidad de los equipos cuya paralización implique un daño o riesgo para el yacimiento y las personas.
La eventual pérdida económica por la eventual interrupción de trabajos, algo que es lógico que se produzca cuando se lleva adelante una medida de fuerza, también fue colocada por las operadoras como una condición que los gremios deben tener en cuenta antes de llevar adelante algún reclamo.
Finalmente, sobre este punto se aceptó que cualquier medida de acción directa que se realice pese a las restricciones que se acordaron, eximirá a las operadoras u empresas de servicio del pago de remuneración alguna, “excepto que el reclamo estuviere justificado en la falta de pago del salario"
Otros puntos más cotidianos, que también implican cambios con el sistema vigente hasta ayer, es que los equipos de torre o cuadrillas de producción “deberán continuar operando, aún cuando faltasen integrantes, siempre que la operación y las cuestiones técnicas de seguridad estén garantizadas, hasta que llegue el reemplazo correspondiente de ser necesario para la maniobra a realizar".
El personal de cada dotación será definido solo por la operadora que es la que determinará el número de personal “necesario para cada actividad, en función de sus necesidades operativas”. También se aceptó que “el tiempo de traslado hasta el lugar de trabajo, cualquiera sea su extensión, como el descanso entre jornada, no integran la jornada laboral a ninguno de los efectos previstos por la legislación correspondiente ya que no se realizan durante ese tiempo ninguna de las tareas propias de la especialidad, ni el trabajador se encuentra a disposición del empleador.

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