Un policía usurpó la subcomisaría de Ciudadela

Rubén Silva permanece desde la noche del lunes, junto a su familia, "atrincherado" en la subcomisaría de Ciudadela en donde trabajaba. Exige que la misma sea traspasada a nombre de su mujer hasta que le entreguen una vivienda del IPV. "Policía del Chubut tiene la solución en sus manos" sostiene el usurpador.

El suboficial de la Policía del Chubut, Rubén Silva, se volvió ilegal desde que decidió "atrincherarse" en la subcomisaría del barrio Ciudadela en la que prestaba servicios junto a un reducido grupo de compañeros, abocados fundamentalmente a cuestiones administrativas. La usurpó el lunes a la noche cuando llegó junto a su mujer y su hijo de corta edad.

Silva es consciente de que es ilegal lo que está haciendo, pero dice que no le quedaban más alternativas ya que debía desalojar la vivienda que le había prestado el policía retirado Dante Rocha y que mantiene gran parte de su sueldo embargado ante las deudas acarreadas tras un accidente laboral ocurrido el 25 de enero del año pasado en la comisaría de Kilómetro 8.

Ese día Silva volvió de una recorrida en el patrullero y comenzó a realizar tareas de mantenimiento en uno de los antiguos talleres de Petroquímica en donde están los autos secuestrados de la comisaría de Kilómetro 8. El dice que los Bomberos determinaron que algo hizo combustión –posiblemente un cigarrillo encendido- en una de las fosas con los gases acumulados y se produjo una explosión que le quemó gran parte de su cuerpo.

Silva estuvo internado en el Hospital Regional en el Sanatorio la Española y en el Hospital Fitz Roy de Buenos Aires. Pese a que la ART ya cerró su caso, luego de la recuperación, Silva sostiene que no le reconocieron los problemas respiratorios que le dejó el accidente y que incluso en julio pasado le detectaron que es portador de HIV. El sostiene que contrajo la enfermedad tras el accidente.

Ayer, en la vivienda usurpada, no dejaba entrar a nadie más que a la prensa. Ni a sus propios camaradas que debían trabajar en tareas administrativas. A los representantes del Consejo de Bienestar y del Servicio Social de Policía los atendió por la ventana. Temía que lo desalojasen.

Recibió a El Patagónico en el edificio que ahora está convertido en su casa. Sobre el escritorio donde la Sección Motos debía recibir denuncias y definir operaciones de patrullaje en la zona norte, ayer estaban los juguetes del hijo de Silva.

Cuando un policía golpeó la puerta, el efectivo interrumpió la entrevista e hizo salir a la prensa por la parte de atrás del edificio, cerrando de apuro las aberturas.

"El jefe de Policía está en sus facultades para darme una solución habitacional, ya que lo puede ceder o cambiar la titularidad de este lugar" sostiene. "No veo otra alternativa, no quiero estar en la calle" sostiene Silva. Pidió que se hiciera presente el responsable del Instituto Provincial de la Vivienda y representantes de la Asesoría de Menores porque su hijo duerme en una de las habitaciones del lugar y no quiere que termine en la calle.

"Acá mi hijo tiene los servicios básicos de un hogar, agua, luz, gas y cloaca" explica. "Para que funcione como dependencia, no los tiene. Yo ya hice los pedidos a la superioridad y no me contestaron; no la han equipado hasta el momento" dijo sobre las funcionalidades que tenía la dependencia policial en la que Silva atendía el teléfono y trabajaba cuatro horas por día tras los inconvenientes de salud.

Silva es oriundo de Camarones. Llegó hace 10 años a Comodoro a trabajar y poco después ingresó a la Policía del Chubut. Dice que ahora cobra 11 mil pesos a raíz del embargo que le hicieron en su sueldo por no poder pagar el auto que tiene al atrasarse como consecuencia del accidente sufrido hace siete meses.

Desde el Estado lo ayudaron con subsidios, pero dice que solo le alcanzó para pagar un 20 por ciento de sus deudas. Es claro y tajante en su pedido. Quiere que el edificio que ya estuvo usurpado en un primer momento por otra familia y que luego fue recuperado para convertirse en subcomisaría, sea pasado a nombre de su mujer.

"Que la titularidad se la den a mi señora, sea éste u otra vivienda que se consiga. Yo hasta tanto no aparezca una vivienda habitable y que reúna las condiciones, no me voy de acá. No podemos ir a una pieza. Que el Consejo de Bienestar Policial o el segundo jefe de la Unidad (César Brandt) a lo sumo podían conseguirnos en el Casino de Suboficiales" dijo.

"No es legal" reconoce. "Pero esto ha sido usurpado anteriormente y han reubicado a la familia cuando han estado en esta misma situación. Yo también soy ser humano porque antes del puesto de trabajo tenemos que pensar en nuestra familia" agrega. "Agoté todas las instancias" dice. "Mi mujer me convenció y la tengo que acompañar y no la puedo dejar sola, ni a ella, ni a mis hijos" dijo el policía que hasta ayer hacía de una subcomisaría su lugar de descanso.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario


Las Más Leídas del Patagónico