Un taller y el entretecho de una vivienda se quemaron por la explosión de un calefón

El episodio tuvo lugar ayer por la tarde en Cabo Aristizábal y Cabo San José, en Rada Tilly. Un calefón, que se encontraba en el interior de un taller particular, habría explotado y prendido fuego la totalidad de la estructura, además de una camioneta Ford F100 y un arenero. Las llamas alcanzaron el cielorraso de una vivienda que se encontraba atrás del taller y consumió toda la conexión eléctrica y techo del domicilio. Los bomberos tuvieron que romper una pared para combatir el siniestro en la última casa.
Los vecinos de la calle Cabo Aristizábal al 400 de Rada Tilly se vieron sorprendidos ayer cuando a las 18 escucharon una explosión. Pensaron que se trataba de niños jugando. Sin embargo, era el incendio en un taller particular y al advertirlo dieron aviso a los Bomberos de la villa balnearia para que pudieran controlar el siniestro.
Los voluntarios llegaron rápidamente al barrio Tierra Joven y se encontraron con que el incendio ya había consumido la totalidad de la estructura, además de un arenero en construcción y una Ford F100.
El trabajo era arduo, pero se fue complicando aún más con el correr de los minutos, ya que las llamas no daban tregua a los voluntarios. Dos dotaciones no alcanzaban para controlar el siniestro, por lo que se pidió colaboración a los bomberos de esta ciudad. En total tres dotaciones trabajaron en el lugar. Es que las llamas no cesaban y ponían en riesgo a las viviendas aledañas.

ROMPER UNA PARED PARA SALVAR LA CASA
La situación empeoró cuando el incendio volvió a ganar protagonismo por el viento y empezó a introducirse en una vivienda ubicada en Cabo San José, que se encuentra detrás del taller afectado. El cielorraso y las conexiones eléctricas fueron lo primero que consumió el incendio. Desesperado, el propietario de la vivienda pidió a los bomberos que ingresaran en ella para controlar las llamas. Sin embargo, los voluntarios no podían apagar el siniestro y le dijeron que debían romper una pared para lograrlo.
El propietario dio el visto bueno al ver que el fuego no daba respiro y que si se negaba podría perder mucho más que una pared. Los bomberos rompieron la estructura y pudieron controlar el siniestro.
Finalmente las tareas se extendieron durante una hora y por fortuna no hubo que lamentar heridos.

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