Un zorro baja todas las tardes a la punta sur de Rada Tilly para que los visitantes le den de comer

El Patagónico captó el momento justo en el que el zorro colorado deambulaba por la avenida Armada Argentina sobre la punta sur de Rada Tilly en la medianoche del martes. Buscaba que los ocasionales visitantes de la playa le dieran de comer. Leonardo Barattini, agente de conservación de Rada Tilly -que el martes liberó dos zorritos colorados que también estaban siendo alimentados peligrosamente por la población-, advierte por el daño que se le ocasiona a esta especie autóctona al cambiarle el hábito de la alimentación y la caza y los riesgos de su mordedura.

El martes a la medianoche, un zorro colorado que baja todas las tardes a la punta sur de Rada Tilly en busca de comida que los ocasionales visitantes le da, fue registrado en un video por un periodista de El Patagónico.
Según comentó Leonardo Barattini, agente de conservación de Rada Tilly, es una parejita de zorros que bajan todas las tardes por la ladera de la Punta Marqués en busca de comida que le dan los visitantes.
Barattini advirtió que la metodología de alimentar a esta especie (Lycalopex culpaeus) que no es domesticable le ocasiona un grave riesgo al animal e impacta en la fauna autóctona.
Es que el zorro al acostumbrarse a que los visitantes le den de comer, no caza y con el paso del tiempo si no encuentra que lo alimenten, podría pasar días enteros sin comer.
Llama la atención la manera en la que el zorro se acerca a la gente. A menos de cinco metros, solo toma una posición expectante y estudia el próximo movimiento de la persona. Algo muy extraño en esta especie que en su hábitat natural -el campo- no se acerca a las personas a menos de 30 metros y trata de huir ante cualquier amenaza que no sea una presa.
El zorro en la medianoche del martes se paseó por la costanera de Rada Tilly, la avenida Armada Argentina, subía y bajaba la senda peatonal y hasta fue fotografiado por un transeúnte como se puede ver en el video.
El zorro ingresa a los patios abiertos y busca contacto con aquellos que le ofrecen comida. Esto atenta contra la especie, advierten.
Barattini y su hijo el martes ya habían liberado a dos pequeños zorritos colorados de apenas 50 días en su hábitat natural. Ambos ejemplares estaban en manos de un veterinario que los puso a resguardo durante unos días luego de constatar que estaban siendo alimentados por visitantes ocasionales.
"Lo importante es saber que esta especie no debe ser domesticada, algo que lamento que ocurra con algunos animales ya de edad que habitan cerca. La gente confunde a estos animalitos con posibles y futuras mascotas", indicó Barattini.
Esa intención de domesticarlos les ocasiona un cambio en las costumbres alimenticias y tienden a no buscar su propia presa o comida, olvidándose así de cazar.
"Fueron sacados de su hábitat por personas que creen que un veterinario puede asistirlos, sin pensar que los están alejando de su madre y pueden estar sufriendo ya que se acostumbran al paso de transeúntes que les tiran comida", advirtió el agente de conservación sobre la situación de los dos cachorros.
Barattini cuando liberó a los cachorros sufrió una mordedura por uno de los zorros y debió vacunarse, colocarse la antitetánica y antiparasitariaria. La población se expone así a los riesgos de las mordeduras de animales que no son domesticables.

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