Una copa de leche, excusa para transformar la realidad de los chicos en barrio Ciudadela

Un grupo de madres del sector conocido como "las 232 Viviendas de Ciudadela" hace casi un mes comenzaron a juntar a los chicos del barrio para darles una copa de leche y de esta forma evitar que corran peligro en las antenas de alto voltaje, donde los pequeños jugaban. El gesto solidario también incluyó la reactivación del antiguo proyecto de un músico: una plaza para el barrio. Ahora todos juntos buscan cumplir este sueño, símbolo de progreso, tal como dijo Zayra, una de las nenas que asiste a este incipiente comedor.

Un incidente con un onanista fue el motor para reunirse, alejar a los chicos del peligro que significan las antenas de alto voltaje del sector y comenzar a soñar con un objetivo que cambiará el día a día de los chicos. ¿Y por qué no su percepción sobre la vida en el barrio y la forma de trabajar mancomunadamente?
Gabriela "Dife" López, Roxana Pairó, Pamela y Patricia son un grupo de madres del sector conocido como "las 232 Viviendas de Ciudadela", quienes el 16 de mayo comenzaron a darle una copa de leche a los chicos del barrio, impulsando en simultáneo la creación de una plaza, un trabajo conjunto que también involucra a los chicos.
Según explicó López, integrante del grupo SkaLopez, todo comenzó hace un mes cuando un onanista merodeaba por las 232 Viviendas mirando a los pequeños del barrio mientras jugaban. Preocupadas por la situación decidieron juntar a los chicos y alejarlos de las antenas de alta tensión donde solían estar cada día.
En su casa, ubicada en la calle Cerro Tres Cruces 2071, comenzaron a darles la copa de leche. Poco a poco fueron más chicos y llegaron a contabilizar 40 de entre 7 y 15 años merendando en una pequeña vivienda, lo que las obligó a pedir ayuda.
Para seguir con la movida solidaria también decidieron reimpulsar un viejo proyecto de Carlos Maldonado, músico creador de SkaLopez fallecido hace poco más de un año. Y acompañados de los chicos comenzaron a trabajar en el reacondicionamiento de un bulevar.
"Ellos hace rato que vienen buscando su lugar; habían optado por jugar debajo de las antenas, así que se les enseñó que no vayan ahí, que no se trepen. Esas antenas las tienen que cercar ya sea Energía del Sur o la Cooperativa, quien sea el encargado de las antenas. Por suerte los chicos ya no las frecuentan”, explicó Dife.
Para limpiar el loteo, chicos y grandes utilizaron palas, guantes y bateas que cedió Urbana SRL. Luego el municipio envió una máquina y posteriormente los adultos consiguieron neumáticos que colocaron a modo de circuito para que los chicos se distraigan hasta que lleguen los juegos.
Es que el objetivo es claro. “Queremos que haya juegos y árboles; que sea la plaza de ellos, que sea cercada igual, que se abra temprano a la mañana y se cierre tipo ocho en invierno”, explicó Dife.
Para Roxana esta es una forma de contener a los chicos, evitar que estén cerca de las antenas de alta tensión y que tengan su copa de leche todas las tardes.
Según explicaron las madres en este poco tiempo de trabajo, además de la ayuda de Urbana Srl, también recibieron el apoyo del Fernando Vivas, coordinador municipal que llevó leche, y por supuesto de los vecinos que colaboraron con harina, azúcar y otros productos para cocinar algo dulce para los chicos, o ropa para repartir.
También recibieron la colaboración de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, cuyos integrantes el próximo domingo se acercarán al barrio para seguir limpiando el sector con los chicos. Mientras tanto, mañana recibirán la visita de los jugadores de Gimnasia y Esgrima, club que disputa la Liga Nacional de Basquetbol.

UNA EXPERIENCIA
DISTINTA
De esta forma todos los días a las 17 entre 15 y 30 pequeños llegan al merendero del barrio, sabiendo que además de la leche tienen un objetivo bien claro. Para Zayra, una de las pequeñas que asiste cada día a la casa de López, el sueño de la plaza propia significa “progreso”.
Ellos saben que era peligroso jugar debajo de las antenas. Por eso ahora solo esperan que ese espacio casi desértico sea una plaza donde puedan también conocerse, tal como dijo Luciano, el más grande de todos los asistentes y quien hace poco llegó al barrio.
“Acá nos ponemos a charlar, a tomar mate. Yo empecé a venir para conocerlos más porque hace poco me vine a vivir al barrio. También para colaborar”, contó este joven que previamente, junto a otros chicos, había armado dos arcos en el barrio que luego fueron quitados por un vecino al que le molestaban.
Por lo pronto, niños y grandes esperan rearmar su cancha, recibir la visita de los jugadores de Gimnasia y Esgrima y por supuesto seguir tomando la copa de leche, un "trabajo de tiempo completo" como dijo Dimitri, un chico de 11 años que asiste a diario al merendero.
Quienes quieran colaborar con el proyecto pueden comunicarse al 2974118629, o bien acercarse a la vivienda de Tres Cruces 2071, donde se realiza esta copa de leche que se transformó en un proyecto colectivo.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario


Las Más Leídas del Patagónico