Una cuestión generacional

"Los jóvenes acá es raro que entren. Como que no se sienten cómodos. Se sienten sapos de otro pozo", explica el propietario del bar "El Chaparral", Ricardo Villarroel.

"Los jóvenes acá es raro que entren. Como que no se sienten cómodos. Se sienten sapos de otro pozo", explica el propietario del bar "El Chaparral", Ricardo Villarroel. Esta opinión es un común denominador en diferentes propietarios ya que sostienen que "los jóvenes saben dónde pueden pasarse de listos y dónde no".
"Un bar tradicional de Comodoro se caracteriza por sus servicios, pero también por su atención y su ambiente. Uno puede venir y tomar, pero no puede pasarse de listo. El tiempo también te moldea, pero cuando vos ves que la mano viene pesada los mismos amigos se paran y se llevan al alborotador para afuera porque acá se viene a disfrutar y compartir no a pelear", aclara Villarroel.
"Muchos jóvenes hoy en día viven a mil y piensan que todo es pelea y discusión. La falta de respeto también es muy grave, por eso no ingresan acá porque saben que a la primera de cambio se van para afuera sin perdones", argumenta.
Mientras, el responsable del "Universal", Raúl Angel Gargaglione, considera: "todos los bares son los mismos, pero cambia la cosa en el trato. Por ejemplo acá los pibes no vienen porque nos tratamos con respeto y ellos, no todos, no saben el significado de la palabra. Muchas veces vinieron y pensaron que nos podían pasar por arriba".
Luis Alberto Villegas, propietario del "Aconcagua", coincide: "antes los bares eran de familia. Ahora solo vienen los hijos de los viejos clientes y se rompió la cadena porque los jóvenes no tienen tradiciones y solo buscan pelear o una excusa para hacer quilombo. Esto es lamentable porque no saben aprovechar espacios tan lindos como estos".

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