Una familia se salvó de milagro al caer rocas del cerro en su vivienda

Gladys Inostroza ayer a las 9:30 se estaba vistiendo para salir a buscar trabajo, lo que pensaba hacer junto a su hija de 22 años, mientras su marido y otro hijo dormían. De repente escuchó ruidos y no alcanzó a llegar a la puerta cuando dos rocas gigantescas cayeron dentro de su vivienda desde lo alto del cerro. Le destrozaron la vivienda y causaron heridas a los hombres de la familia. La familia había sido advertida del peligro de permanecer allí y el municipio le había otorgado un terreno en la Fracción 14.

La familia Tapia-Inostroza vive en el Rincón del Diablo desde 2009. Ya ha sido reubicada por la Municipalidad en la Fracción 14, justamente invocando la "peligrosidad" que implicaba vivir en la ladera del cerro. Pero ante la imposibilidad de construir su nueva vivienda, ellos se quedaron en ese lugar. Ayer, cuando Gladys y su hija de 22 años se estaban preparando para salir a buscar trabajo, dos gigantescas rocas cayeron desde lo alto del cerro y le destrozaron la vivienda por completo.
En el interior estaban recostados Eulogio Tapia (64) y su hijo Denis (25), ambos obreros de la construcción que se hallan desocupados. Por eso Gladys y su hija ayer se levantaron temprano con la intención de salir a buscar un trabajo que les permitiera acceder a un ingreso monetario que además de comer les permitiera avanzar en la construcción de su vivienda en la zona donde la Municipalidad le cedió un terreno.
"Cuando sentimos un ruido, estábamos justo en la pieza y no alcanzamos a llegar a la puerta" le contó Gladys a El Patagónico. Las dos gigantescas rocas de arcilla ingresaron en el interior de la vivienda destruyendo todo a su paso.
"Primero se metió una y enseguida la otra" graficó Gladys. Eulogio quedó atrapado entre la roca y la cama, con sus piernas aprisionadas, mientras Denis sufrió una importante herida en la ceja derecha cuando la otra roca cayó en su habitación.
Fue un milagro que todos saliesen con vida. "Sentimos el ruido y no alcanzamos a llegar a la puerta, ni hicimos cuatro metros, cuando vino semejante roca y pasó lo que pasó" sostuvo Gladys.
El rescate fue rápido. "Lo único que agradezco mucho a los vecinos que nos sacaron enseguida; no sé de donde salieron tantos, nos auxiliaron a los cuatro y dentro de todo estamos bien" dijo la mujer a la que le costaba caer en la cuenta de que había perdido todo en un segundo.
Un vecino que tiene un taller llevó una barreta e hizo palanca en la roca para que Eulogio pudiera sacar sus piernas y salir de la zona de peligro. El hombre fue hospitalizado, junto a su hijo que perdía sangre de su rostro. Para que el techo no cayera del todo, los vecinos pusieron un fierro en forma de pilar para sostenerlo.
"Me dio pena cuando me vinieron a decir que el vecino estaba apretado" contó una vecina que culpó a la Municipalidad por no adoptar los recaudos pertinentes con la gigantesca roca que estaba en la ladera a punto de caerse desde hace seis meses. "Eso es trabajo de la Municipalidad, nunca sacaron la piedra" dijo la mujer, a la que una de las pequeñas rocas del desprendimiento le llegó hasta la puerta de su vivienda.
En el lugar trabajó personal de Defensa Civil, la Secretaría de Seguridad y efectivos de la Seccional Primera de Policía. Cada tanto los rescatistas miraban hacia arriba. Temían que otra roca se desprendiese.
La mujer también estaba preocupada por sus perros. "Quiero creer que están asustados porque 'Claudio' se podía mover pero al otro no lo vi; quizás se metió en el baño", especulaba Gladys. La casa quedó solo con dos paredes. El tanque de agua destrozado, una garrafa perdiendo gas y todos los muebles rotos. Solo un calentador eléctrico quedó a salvo.
Uno de los obreros que trabajaba en la ladera del cerro contó que primero se vio una polvareda y enseguida las piedras cayendo. Dijo que vio el momento en el que una de las rocas caía sobre la loza y dejaba el agujero.

UN TERRENO EN LA FRACCION 14
"Ayer (por el domingo) casualmente había chicos jugando y comenzaron a tirar piedras como ésta (mostró una roca de gran tamaño) desde arriba. La roca que se desprendió es la que estaba parada ahí arriba", contó Gladys mientras señalaba la parte alta de la avenida Alsina.
Gladys admitió que era consciente del peligro que implicaba vivir allí. "El municipio nos había dado un terreno en la Fracción 14 en donde estamos edificando, pero mi esposo y mi hijo están sin trabajo en este momento y hoy justo con mi hija íbamos a ver si conseguíamos trabajo nosotras, y bueno pasó esto", dijo la mujer.
La familia Tapia-Inostroza es oriunda de Bahía Blanca y en esta ciudad ya atravesó situaciones de catástrofe. Por ejemplo en la inundación de 2010 debió reconstruir su casa con material que ayer cedió ante la fuerza de las rocas.

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