Una lucha que no termina

A cuatro años de la muerte de Miguel Onofri sus reclamos aún están pendientes de cumplir. Las ordenanzas que impulsó no tienen aplicación efectiva, a excepción del acceso gratuito a los espectáculos públicos sancionada a mediados de 2011.
Así, todavía se espera por la construcción de las plazas integradoras, que se aprobaron en mayo de 2010 mediante la ordenanza 9.593/10. La legislación establece la instalación de juegos integradores para personas con discapacidad, tanto en los nuevos espacios de esparcimiento como en las plazas y parques ya existentes. Los mismos deben contemplar, "como mínimo y sin ser excluyente de otros", una hamaca para sillas de ruedas, una calesita con rampas para sillas de rueda, y pórticos integradores (hamacas adaptadas para niños con parálisis cerebral). Sin embargo, no se ha aplicado y sólo en algunos espacios nuevos se han instalado algunos juegos.
Otra de las ordenanzas que se aprobó por su iniciativa -que no se cumple en su totalidad- es la de libre estacionamiento para discapacitados en cada manzana de la ciudad.
La misma se aprobó en julio de 2010 para brindar accesibilidad a edificios públicos, bancos, escuelas, locales comerciales y de espectáculos, y más allá del centro, donde se modificaron 40 esquinas, no ha tenido una aplicación genuina.
Esto representa un verdadero obstáculo para las personas ciegas y con dificultades motrices que por la falta de lugar muchas veces no pueden subir a las veredas y deben sortear su camino entre los vehículos estacionados y los que transitan, lo que representa un peligro explicó Juan Unqún, no vidente que vive en el barrio Quirno Costa.
Pese este complejo panorama, Jorge de Lucía, uno de las personas que le da continuidad a Compromiso Accesible junto a Gabriela Melo y Viviana Miranda, es optimista. Considera que el trabajo de Onofri logró cambiar la forma de ver la discapacidad, aunque reconoce que aún queda mucho trabajo por hacer, principalmente por la falta de conciencia de lo que representa la discapacidad en la comunidad.
"Todavía se trata la discapacidad como algo 'guau' y es tan difícil vivir con una discapacidad. Las personas cuando te ven se previenen hasta que te conocen, hay un montón de prejuicios, y eso también impacta en la accesibilidad. Entonces hay que seguir apuntado a una integración genérica y natural porque es algo del día a día. No creo que lo vaya a ver en mi vida, pero a eso apuntamos, a la integración para todos, que se empieza a trabajar desde el vecino hasta la familia", explicó, esperando que en algún momento se logre cambiar las cosas tal como soñó Miguel Onofri.

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