Una mirada externa y social

Liliana Ribamar es trabajadora social, parte del staff de la obra social DASU que nuclea al personal de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, y amiga de Eliana Muñoz, quien se sometió a un trasplante hepático y es una de las trasplantadas que vive en Comodoro Rivadavia.
Ella también participó del encuentro que se realizó con un grupo de trasplantados y desde su perspectiva brindó una mirada externa a esta problemática. "Es un tema preocupante, y falta mucha difusión, estamos muy lejos todavía de todo lo que se debe hacer respecto al tema", analizó.
"Un trasplante es la continuidad de vida, pero también de por vida el paciente requiere de muchas cuestiones, desde la parte de medicación hasta estudios. Entonces todavía falta mucho para llegar a un estándar alto, porque un paciente no es un número estadístico, las obras sociales deben llevar un proceso de seguimiento hasta el día que nos jubilemos o nos vayamos, esto no termina en el trasplante", consideró también como paciente, ya que en su caso le ha tocado luchar contra un cáncer.
Considera que falta mayor compromiso, no solo de las instituciones, sino también de las nuevas generaciones, ya que nadie está exento de tener que pasar por una situación de este tipo. "Ojala tengan ese compromiso, también los médicos y las obras sociales con los pacientes, las familias y las patologías", reflexionó.

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