Una mujer corrió al ladrón que asaltó a su hijo y se lo entregó a los policías

El miércoles a la tarde, Florencia llamó a la policía porque le habían robado el teléfono celular a su hijo en el barrio Abel Amaya, pero no se quedó esperando a que llegara el patrullero. Salió a correr a uno de los ladrones, lo acorraló y lo redujo para entregárselo al oficial de turno. En Kilómetro 8 pasó una situación similar. El miércoles por la mañana un delincuente le robó el teléfono a una nena. Por la tarde lo reconocieron cuando caminaba por la calle y familiares de la niña lo lincharon para luego entregárselo a la policía. Además, fueron hasta la casa de quien le había comprado el celular y lo recuperaron.

Cansados de ser víctimas de delitos, algunos ciudadanos empiezan a reaccionar pese al riesgo que puede significar resistirse y hasta atrapar al delincuente que le robó.
El Código Procesal Penal prevé "la detención ciudadana", es decir que los propios vecinos atrapen a un sospechoso de delito y se lo entreguen a la policía. Es lo que sucedió el miércoles por partida doble. En el barrio Abel Amaya y en Kilómetro 8 hubo sendos casos en los que los damnificados mismos detuvieron a los presuntos autores.
Uno de ellos fue el de Florencia, una mujer del barrio Abel Amaya que no dudó en correr al delincuente que le robó el teléfono celular a su hijo. Llamó a la policía al tiempo que corrió a uno de los sospechosos, lo acorraló y lo redujo con ayuda de terceros para finalmente entregárselo a la policía.
Según informaron las fuentes consultadas por El Patagónico, el miércoles a las 19 Florencia alertó a la policía de que en la calle 850 al 200 del barrio Abel Amaya su hijo de 15 años había sido víctima de un robo.
Al joven lo habían abordado por la espalda dos hombres, que lo tomaron de la ropa y le sustrajeron un teléfono celular Samsung Galaxy.
El sospechoso fue identificado por fuentes oficiales como Héctor Adrián Liempis, de 27 años, quien al momento de la "detención ciudadana" intentó deshacerse del chip del teléfono celular robado. Quedó detenido en la Seccional Quinta por robo en grado de tentativa y quedó a disposición de la Oficina Judicial.

LO LINCHARON
En Kilómetro 8 ocurrió una situación similar de justicia por mano propia. Fue cuando por la mañana una nena fue abordada en la calle por un delincuente que le robó el teléfono celular.
Durante la tarde de ese día, cuando la niña caminaba en compañía de sus familiares reconoció en las calles del barrio al delincuente que le había robado. Sus familiares lo golpearon y lo redujeron para preguntarle qué había hecho con el teléfono celular.
De esa manera, fueron hasta la casa del joven al que supuestamente el ladrón le había vendido el teléfono y se lo quitaron. Una vez que recuperaron el celular, los vecinos llevaron al sospechoso del robo hasta la comisaría y se lo entregaron a la policía luego de haberle dado un escarmiento.
El sospechoso del robo fue identificado como Eduardo Nilsen Taracho, que quedó a disposición de la Oficina Judicial.
En ambos casos tomaron intervención los representantes de la Fiscalía, Verona Dagotto y Adrián Cabral, quienes le dieron curso a las investigaciones.
Ya el domingo 6 de noviembre, dos jóvenes fueron severamente golpeados por habitantes del barrio Próspero Palazzo que se unieron para concretar otra "detención ciudadana", al sorprenderlos sacando un compresor de la caja de una camioneta. "Estos son chorros", le advirtieron a un policía de civil que debió frenar la golpiza.
Mientras que el sábado último, en el barrio 194 viviendas de Kilómetro 8, sobre la calle Marambio al 100 un joven de 23 años identificado como Emanuel Carrizo fue reducido a golpes por la propia víctima de un robo que luego lo entregó a la policía.

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