Una pareja con cuatro niños pide ayuda porque les cortaron el suministro de gas

La familia reside en el barrio Quirno Costa y estará sin el servicio por al menos un mes. La pérdida fue detectada durante una inspección de rutina por parte de la empresa Camuzzi que retiró el medidor por riesgo a que se generara una explosión o incendio. Solicitan ropa de abrigo para los niños, frazadas y una estufa eléctrica.
Adriana Rolín y Luis Vásquez residen hace muchos años en un antiguo domicilio de la calle Santa Clara 1.535, entre 10 de Noviembre y Santa Cecilia, que heredó la mujer. La pareja tiene cuatro hijos de 4, 6, 8 y 9 años, y están desempleados. Venden ropa usada en un puesto callejero, afuera de la sucursal de La Proveeduría en el barrio Máximo Abásolo.
En una inspección de rutina realizada el martes por la mañana, Camuzzi Gas del Sur, la empresa prestadora del servicio de gas revisó el nicho y detectó una importante pérdida en las cañerías domiciliarias. Ante el riesgo de una posible explosión o incendio los técnicos retiraron el medidor.
Adriana comentó a El Patagónico: "hay una pérdida interna que no se sabe de dónde puede ser si por el calefactor o la cocina. Por motivos de seguridad lo tuvieron que sacar". Ante esa situación, la mujer solicita la ayuda de la comunidad para conseguir una pava o estufa eléctrica.
Desde Defensa Civil se asistió a la familia con cuatro frazadas. Durante la mañana de ayer Adriana recorrió distintas dependencias municipales y envió una nota al secretario de Desarrollo Humano, Marcelo Rey. La mujer pidió "ropa de abrigo y alguien que tenga una estufa eléctrica para podernos calentar o una cocina a leña. Estamos pasando mucho frío y es una situación bastante complicada más que nada con ellos (los niños)".
Según las averiguaciones que efectuó la familia, un gasista matriculado les cobraría un monto considerable para efectuar las reparaciones de rigor. "Vamos a ver cómo juntamos el dinero para pagar y poder tener gas. Van a ser uno o dos meses que vamos a estar sin gas", estimó Adriana.
"Gracias a Dios estamos con vida, es lo más importante si no hubiera explotado todo. Los de Camuzzi me dijeron que tuvieron que sacar el medidor rápido por miedo a que se genere una explosión. La válvula marcaba cada vez más rápido", graficó la dueña de casa.

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