Una prima de Marisa Santos describió a Lamonega como celoso y manipulador

Ocho testigos declararon ayer en la tercera jornada de juicio por el triple homicidio de Sarmiento, entre ellos un licenciado en Criminalística; dos amigos de Victoria Ramis; y una prima de Marisa Santos, quien manifestó: "a Lamonega no había nadie que le cayera bien, siempre tenía que desacreditar a las personas. Las calificaba de delincuentes, de cornudos, de inútiles. Para él, las mujeres eran todas infieles".

La mejor amiga de Ana Victoria Ramis (17) y un compañero de estudio de ella en la Escuela Agropecuaria 725, brindaron ayer sus testimonios en la tercera jornada del juicio oral y público contra Claudio Norberto Lamonega (50), imputado por los homicidios de su pareja Marisa Santos (48) y de los hijos de la mujer: Lucas Ramis (15) y la mencionada adolescente.
Ambos testigos coincidieron en describir a la estudiante como una joven sensible, vegetariana, que se oponía al maltrato de los animales. También la retrataron como una persona con argumentos al momento de defender causas como la del matrimonio igualitario y un carácter reservado, que permitió advertir que la relación con Lamonega era fría y distante, y que la madre controlaba los movimientos, salidas y encuentros de sus hijos, como una forma de protegerlos.
Quizás este fue uno de los puntos más sensibles del juicio que comenzó el lunes y que se extenderá por lo menos hasta el 4 de diciembre cuando termine la etapa declaratoria.
En total fueron ocho los testigos de la jornada de ayer, que incluyó la declaración del licenciado en Criminalística Gonzalo Miguez. El profesional explicó los puntos de pericia efectuados en la investigación y señaló que todos los proyectiles fueron disparados de una misma y única arma.
También ofrecieron su declaración tres testigos, quienes señalaron los lugares donde vieron a Lamonega antes y después del crimen. En ese sentido, un vecino de la casa de Marisa, indicó que el lunes 24 de noviembre de 2014 cuando se descubrieron los cuerpos, lo vio en el patio de la casa de las víctimas. En ese momento sostenía una pala en las manos, se saludaron y luego cruzó la calle para dialogar con otra vecina de la calle Sarmiento.
Mientras, una integrante de la familia Santos, relató que unas horas después tras descubrirse los cuerpos, llegó al lugar de los crímenes y Lamonega era trasladado en una ambulancia hacia el hospital.
Fue desde el nosocomio de donde recibió un llamado telefónico de una enfermera, quien por pedido del sospechoso solicitó la presencia de algún familiar de las víctimas. Ella no dudó y se dirigió hasta el centro asistencial acompañada por su esposo y en la sala de internación dialogó con el imputado, que estaba junto a un empleado policial.
En ese momento Lamonega le dijo que no sabía nada sobre qué podría haber pasado y que la policía no lo dejó entrar a la casa. Su actitud le pareció rara ya que se lo notaba muy enojado, principalmente porque los investigadores le tomaron las huellas digitales y le habían realizado una prueba para establecer si tenía restos de pólvora en sus dedos.
Esto también habría sido advertido por la propia madre de Lamonega, Inés Torres, quien al llegar al hospital y observar el estado de nerviosismo de su hijo le dijo: "si vos no hiciste nada ¿para qué te pones así?".

UNA PERSONA CELOSA Y MANIPULADORA
Otros testigos también ubicaron al imputado en la zona de Chacras donde fue encontrado el silenciador que habría sido usado en los homicidios. Mientras que un tercero, quien declaró por videoconferencia desde Trelew, indicó que Lamonega lo llamó pidiéndole el teléfono de la prima de Santos, su compañera de trabajo que vive en Comodoro Rivadavia.
La audiencia se extendió desde las 8:30 hasta las 14, y quizás el testimonio más importante fue la declaración de una prima de Santos que vive en Sarmiento, quien describió al acusado como una persona celosa y manipuladora.
La mujer en su relato explicó que durante muchos años Lamonega se dedicó a sembrar discordia entre la víctima y sus hermanas, lo que motivó que durante algunos períodos estuvieran distanciadas. "A Lamonega, no había nadie que le cayera bien, siempre tenía que desacreditar a las personas. Las calificaba de delincuentes, de cornudos, de inútiles. Para él, las mujeres eran todas infieles", sentenció.
De esta forma, el debate llegó a la última audiencia de la semana que se celebrará hoy, con 20 testigos que ya ofrecieron su testimonio y otros cuatro que hoy aportarán lo que saben para reconstruir lo que verdaderamente pasó con esta familia.
Entre ellos estará el licenciado Alberto Enhes, del Equipo Interdisciplinario de la Procuración General, quien analizó todas las pericias balísticas y realizó una prueba sonora para determinar si el homicida actuó con un silenciador tal como se sospecha, por los indicios que dejaron los cuerpos y la distancia entre las habitaciones donde dormían cuando fueron asesinados el domingo 23 de noviembre del año pasado.

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