Una sesión para la despedida

A pesar de que en una sesión extraordinaria los concejales no pueden referirse a ningún tema ajeno al tratamiento parlamentario convocante, ayer hubo acuerdo para que pudieran despedirse de la función los concejales salientes. También hubo un reconocimiento para el periodista Daniel Alonso.

Aunque la mayoría de los 12 concejales que hasta ayer integraban el cuerpo tienen continuidad en sus bancas o en otros cargos públicos, el docente Luis Zaffaroni se retira tras dos mandatos y luego de haber sido ministro de Educación de la provincia dos años; Sonia Pereyra retomará su rol como agente municipal; Carlos Vargas vuelve al llano, aunque seguramente sin perder presencia como dirigente barrial, y Darío Espinosa retorna al gremio petrolero.
Viviana Navarro asumirá como diputada provincial, mientras Viviana Almirón también pasa a la faz de Provincia aunque al frente del Ministerio de Cultura. Por su parte Juan Pablo Luque deja la banca, aunque no el Concejo que preside desde ayer como viceintendente.
Marcelo Rey, en tanto, integrará el gabinete municipal desde la cartera de Desarrollo Humano y Familia; Mario Soto y Pablo Martínez reasumen su segundo mandato consecutivo como ediles, lo mismo que José Gaspar, aunque en este en realidad ocupa una banca desde 1991 (con el interregno del período 2003-2011 cuando fue cuatro años diputado provincial y los otros cuatro descansó de la función pública).
En este contexto, cada uno de los concejales dedicó ayer palabras de agradecimiento al personal de la casa y destacó la convivencia política que supuestamente encauzó "debates respetuosos en los que siempre primó el interés de la comunidad", aunque el momento más emotivo de la mañana estuvo dado por la despedida a Daniel Alonso, reconocido periodista local que además de haber estado al frente de la Dirección de Cultura municipal en la gestión de Mario Morejón, impulsando desde allí iniciativas que todavía persisten, dedicó los ultimo ocho años a la asesoría de prensa del Concejo Deliberante.

FUENTE DE CONSULTA
Al frente de la sala de periodistas "César Campoy", y mucho más allá de su rol parlamentario institucional, Daniel se convirtió en referente para las nuevas –y no tan nuevas- promociones de periodistas de la ciudad que lo tienen como fuente de consulta permanente para temas culturales, políticos e históricos; y no solo por su prodigiosa memoria y claridad en conceptos y datos, sino además por su capacidad de transmitirlos en esas conversaciones cotidianas y prácticamente sin darse cuenta de que con el solo hecho de hablar ya está enseñando.
Alonso es un maestro honorario elegido por los cronistas que hoy recorren Comodoro y que ayer tuvieron la posibilidad de expresarle el cariño y respeto que se supo ganar a simple fuerza de ser y de tratar como pares aun a aquellos que hacen sus primeros pasos en la profesión.
Como periodista de los que ya no quedan, Daniel rehuyó el papel protagónico para dárselo a los hechos, y con ese mismo perfil agradeció ayer las palabras de concejales y periodistas: eligió hablar del rol que ocupó y no de él mismo, poniendo el acento en la reivindicación del poder legislativo en un país que se bien lleva 32 años de democracia tiene como legado “un prejuicio cultural maldito que nos dejó el siglo XX”, que tuvo años surcados por dictaduras militares y golpes de estado donde el Poder Ejecutivo se reemplazaba con "un fantoche"; el Judicial con connivencias y al Legislativo directamente se lo clausuraba.
“Eso generó conducta social, más allá de los 32 años de democracia; de que los legislativos son los becados del sistema, y desde ese punto de vista tomé la misión de salvar la imagen del Concejo, que de la única manera que podrá salvarse será cuando la población respete a sus legislativos”, dijo.
Daniel Alonso cumple desde hoy con la jubilación de ley y más allá de ganar ciertas libertades para emprender los viajes a Bariloche y Buenos Aires que lo separan de sus dos hijas y cuatro nietos, clase pasiva no es ni será una definición apropiada para quien como él vibra y se entusiasma en proyectos permanentes. A lo mejor esa es la clave por la que las cuestiones generacionales nunca fueron barrera para estrechar vínculos.

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