Una silla ortopédica

"A ver si te mejoramos el móvil; voy a hablar con la doctora", le dijo ayer Carlos Regazzoni a Cristian, un joven de 22 años que llegó con su mamá, Viviana Barrionuevo, y su padrastro, Jorge Caro, hasta el Centro de Jubilados "Capital del Petróleo" para pedir la ayuda necesaria para cambiar la silla ortopédica que utiliza para moverse.
Apenas cruzó la puerta de ingreso, el funcionario se cruzó con los padres del joven y una vez advertido del caso le prometió respuestas. Más tarde, en la charla que mantuvo con los jubilados, mencionó el encuentro. "Recién me encuentro con un chiquito que necesita una silla de ruedas especial y el PAMI se la va a dar. Vamos a hacer el trámite y se va a hacer", prometió.
En diálogo con El Patagónico, los padres de Cristian se manifestaron satisfechos con las respuestas. "Nos da una esperanza. Ojalá, Dios quiera y la Virgen que esto se nos dé. Es el derecho de él; aparte son sus piernas", dijo Viviana.
"Hace cuatro años que venimos luchando y no se nos está dando la solución. Esta silla la tuvo que comprar mi señora haciendo eventos, sacando un préstamo, pero ya se nos rompió y seguimos pagando el préstamo. Entonces necesitamos que nos den una mano porque la verdad es que la solución la tiene que dar ellos", afirmó Jorge, explicando por qué decidieron acercarse al centro.

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