Uno de los caminos más transitados pero más riesgosos por la carencia de infraestructura

Falta de controles periódicos de tránsito, nula inversión en materia de seguridad y señalización, al igual que la imprudencia de conductores que circulan a diario por ese camino interurbano como si se tratara de una ruta, hacen del Roque González una las arterias más peligrosas de Comodoro Rivadavia. Desde su inauguración en 2004 se han tenido que lamentar al menos una decena de víctimas fatales. Incluso fue escenario de uno de los accidentes más dramáticos de la última década, donde fallecieron cuatro integrantes de una familia.

El accidente que en la noche del martes se cobró la vida de Cristina Soledad López (28) -jugadora de hóckey y entrenadora de Comodoro Rugby Club- volvió a poner en discusión las deficiencias que tiene el camino interurbano Roque González, que une la zona norte de Comodoro Rivadavia, a través del barrio Saavedra, con la zona sur, ingresando por el San Cayetano.
Ya el año pasado, en la última sesión de diciembre, los concejales habían celebrado que el municipio iba a destinar $1.000.000 para la construcción de dársenas de acceso a los nuevos barrios que se habilitaron en la zona y de garitas de colectivo, además del mejoramiento de la trama vial, iluminación, señalización y la realización de controles preventivos.
Fue luego de que se anunciara que iba a ser una de las prioridades en el presupuesto 2016 tras varios reclamos. Sin embargo, el tiempo pasó y las obras no han comenzado, lo que motivó que en febrero el bloque de la Unión Cívica Radical presentara un pedido de informes, donde solicita que se detalle el estado de las obras y los plazos de ejecución que se manejan.
La solicitud aún no fue respondida y ahora será reiterada, confirmó el concejal Pablo Martínez, quien fue uno de los impulsores de ese pedido. "Está en juego la vida de la gente, conseguimos que se cree la partida y ahora necesitamos que digan cuándo lo van a hacer", manifestó el edil, quien reconoció que "la iluminación es la prioridad" y recordó que el camino no tiene doble trocha, sino que una banquina en buen estado que debe ser utilizada sólo en caso de sufrir algún percance.

UN PUNTO NEGRO
EN LA CIUDAD
El accidente en el que perdió la vida Cristina López se produjo el martes alrededor de las 21. A esa hora la joven volvía de un entrenamiento en un Fiat Uno Novo y a unos 200 metros al este del acceso al Parque Eólico chocó de frente contra un Ford Focus II que conducía Franco Mamaní (22). Este transitaba en dirección a Kilómetro 3, donde iba a jugar un partido de fútbol. Ambos circulaban sin acompañantes.
La mujer falleció en el acto y el joven sufrió lesiones de consideración, por lo cual fue trasladado al Hospital Regional y posteriormente quedó detenido hasta la audiencia de control de detención donde recuperó la libertad y quedó imputado por homicidio culposo (ver nota aparte).
Desde su inauguración el 22 de diciembre de 2004, el Roque González es considerado por la Agencia Provincial de Seguridad Vial como uno de los lugares más peligrosos de esta ciudad para la circulación vehicular.
Es también el lugar donde se registró uno de los accidentes más dramáticos de la última década. Ocurrió en la tarde del 30 de enero de 2011, cuando un matrimonio y su beba, quienes se desplazaban en un Corsa Classic en sentido sur perdieron la vida luego de chocar de frente contra una Toyota Hilux doble cabina, conducida por Carlos Barría.
El automóvil era manejado por Joel Padilla (26), quien iba acompañado por su esposa Graciela Martínez (25), su hija Anahí de sólo 8 meses y su hijo Mauro de 4 años. El nene fue el único sobreviviente y sufrió graves lesiones que lo mantuvieron en terapia intensiva durante un mes. Al recuperar el alta quedó en guarda de familiares cercanos.
MUERTES QUE PODRIAN
HABERSE EVITADO
A ese fatal accidente que quedó en la memoria colectiva de la ciudadanía se suman decenas de choques de distinta magnitud. Y en los últimos tres años se produjeron otros tres accidentes con personas fallecidas como el que ocurrió el 3 de julio de 2013 cuando Juan Carlos Montaño quien conducía una Ford Ranger se cruzó de carril en estado de ebriedad. Embistió a un Chevrolet Agile y a un Peugeot 207, este último conducido por Liliana Mabel Muñoz, quien iba acompañada por Susana Marinho, que falleció en el Hospital Regional producto de las graves heridas que sufrió.
O el caso de Raúl Andrés Dorfman, de 58 años, quien falleció en setiembre de 2013. Circulaba en un Ford Ka que chocó de frente contra un Volkswagen Gol, en el que circulaba Patricia Rosana Paolo, a unos 200 metros de la rotonda que conecta con la avenida Polonia.
En total se produjeron 17 accidentes en ese camino durante 2013. Mientras en 2014 se registraron 11 choques y en uno de ellos perdió la vida Luis Adrián Páez, de 24 años. De madrugada, alrededor de las 6, se trasladaba a bordo de un VW Gol Trend camino al barrio Saavedra cuando chocó con una Ford 4.000 conducida por Lucas Yapura, quien arrojó 2,14 gramos por litro de sangre en el control de alcoholemia.
En 2015 no se registraron víctimas fatales, pero hubo que lamentar un accidente que dejó 8 heridos graves, luego de que un Renault Clio, conducido por Carola Pérez, chocara contra un Jeep Gran Vitara, al mando de Malvina Dobte.

FALTA DE CONCIENCIA Y CONTROL
Precisamente ese accidente, ocurrido a metros de la rotonda de la Seccional Sexta, impulsó diversos reclamos sobre la falta de infraestructura vial desde señalética hasta guarda rails en las zonas donde las banquinas terminan en pendientes o desagües.
A esto se suma la falta de conciencia y educación vial por parte de los conductores. Esto ya lo había advertido Emilse Cabero, capacitadora en manejo defensivo del Instituto Argentino del Petróleo y Gas (IAPG).
La especialista fue consultada por El Patagónico luego de que en 2015 se registraran 19 víctimas fatales en accidentes viales en Comodoro Rivadavia, siete de ellas en calles y caminos interurbanos donde sólo se puede circular a una máxima de 60 km/h. "La gente cree que es una ruta, pero son avenidas. Tenemos que estar atentos y respetar la cartelería porque en casos como Kilómetro 3 tenés el Biología Marina y el CERET, y en el centro el Perito Moreno, la ENET", había dicho Cabero sobre esas arterias donde se maneja a más de 80 km/h.
"Para mí está todo muy relacionado al tema de la velocidad y mucho alcohol en sangre. También la falta de conciencia del riesgo. La gente todavía no cayó que es mortal el vehículo, no reacciona, no tiene noción, ni educación de análisis de riesgo al momento de conducir", advertía.

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