Ushuaia desde el cielo

Es posible admirar la particular geografía en todo su esplendor con las excursiones desde las alturas. Una experiencia única con variados paquetes para disfrutar todas las estaciones.

En el extremo meridional del país, en la Isla Grande de Tierra del Fuego, se encuentra Ushuaia, la ciudad más austral del mundo. En un marco imponente de mar, bosques y montañas, es una pintoresca ciudad con una importante infraestructura de servicios para el turismo, un elegante centro comercial y una creciente actividad social y cultural. Pero además ofrece en sus alrededores, inexplorados territorios vírgenes que invitan al descubrimiento y la aventura.
Quizás las actividades más conocidas que se pueden realizar son: trekking, cabalgatas, escalada y buceo. Pero también hay un lugar reservado para la contemplación, como los imperdibles cruceros y expediciones que recorren islas, glaciares, bahías y acantilados. Quienes aman las vistas panorámicas y disfrutan la emoción, también podrán dar un paseo en helicóptero.
Atraídos por la mística particular de su geografía y su entorno natural, turistas de todo el mundo visitan Ushuaia año a año, convirtiéndola en uno de los destinos más elegidos para pasar unas vacaciones diferentes. Y nada más particular que emprender una aventura desde el cielo, una propuesta no apta para quienes sufren vértigo.
Los tours en helicóptero constituyen la alternativa ideal para apreciar el accidentado, diverso y majestuoso paisaje de Tierra del Fuego.
Partiendo del helipuerto ubicado en la Península de Ushuaia, la empresa "Heliushuaia" invita a deleitarse con las imponentes vistas fueguinas de montañas, islas, lagos, glaciares, playas, estancias y rincones inaccesibles por otros medios. La práctica de pesca deportiva en ríos y lagunas solitarias de fama mundial es otra de las posibilidades que ofrece el helicóptero.
Su variada carta de programas, con versiones de invierno y verano, arranca con vuelos sobre la ciudad que sólo toman 7 minutos. Para quienes busquen más aventura, la opción es el aterrizaje en Cerro La Cloche. El monte Olivia y el río homónimo, las turberas del valle Carvajal, el Valle de Tierra Mayor y la Laguna Esmeralda son parte de este paseo que incluye el aterrizaje en la cumbre del La Cloche. Allí, los pasajeros descienden del helicóptero para admirar la vista 360°.
Una de las opciones que se ofrece y que toma medio día es heliesqui en la Cordillera de Los Andes, Latitud 54 sur, donde están las mejores condiciones de nieve. Allí hay 3 bajadas en diferentes sectores, y entre 2000 y 3000 metros de descenso. Es medio día de diversión asegurada. Una vez en la parte baja de la montaña el helicóptero espera para trasladar sin esfuerzo alguno al pico de la próxima montaña donde comienza nuevamente la aventura.
Cabe destacar que todas las ubicaciones dentro del helicóptero cuentan con ventanas panorámicas y existe la posibilidad – si las condiciones meteorológicas lo permiten- de realizar vuelos sin puerta.
Otro paseo de medio día es el que incluye vistas panorámicas de la Isla de los Estados y el Faro del Fin del Mundo, que se hace a bordo de un avión bi-motor. También una experiencia fabulosa sobrevolando la Cordillera de los Andes con paseo en raquetas que incluye un recorrido en trineo tirados por perros de aproximadamente 45 minutos.
Sin dudas, un sobrevuelo en helicóptero es la mejor manera de ver, desde una perspectiva nueva y diferente el majestuoso paisaje alrededor de Ushuaia. Cabe destacar que estos paseos cuentan con personal especializado que no solo garantiza una experiencia única sino toda la seguridad que amerita la excursión. Los pilotos tienen una larga experiencia volando y los helicópteros -Robinson R44- fueron construidos con los más altos estándares de calidad y durabilidad.
En los helicópteros R44 se pueden llevar hasta tres personas por vuelo. Al contar con tres aeronaves de este porte, se pueden realizar grupos de hasta nueve personas a la vez. En tanto el avión bimotor C337-T traslada hasta cuatro personas.
En cuanto a los requisitos para poder hacer las excursiones, detallan que para que un niño pueda disfrutar de un vuelo debe tener como mínimo una edad aproximada de cinco años y debe ser medianamente tranquilo y obediente.
En todos los casos el menor deberá ser acompañado por uno de sus padres ocupando uno de los asientos de la aeronave, con su respectivo cinturón de seguridad. En ningún caso puede ir en la falda de un mayor.
Estos paseos están contraindicados a personas claustrofóbicas severas, con miedo o pánico a volar, por obvias razones. Además tampoco podrán hacerlo personas con movilidad reducida (discapacitados motrices severos o personas de edad muy avanzada). En líneas generales para subir a un avión de pequeño porte se necesita la habilidad motriz equivalente para subir a un colectivo (de piso).

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