Valentín Schankula: "hay que esforzarse porque nada te va a caer de arriba"

Se inició en el fútbol de Diadema, pero por insistencia de su madre se sumó al hándbol de su barrio. A la hora de decidirse pesó el balonmano, que continuó en Municipal de Kilómetro 5. Con 14 años pensaba que iba a cumplir su sueño, ser parte del seleccionado de Chubut, pero quedó afuera. No bajó los brazos, entrenó con tres categorías en simultáneo y no sólo llegó al equipo provincial, sino que dio el salto con la "albiceleste".

El horario de Menores en hándbol en Municipal Kilómetro 5 es de 18:30 a 20:30. Sin embargo, Valentín Schankula llega 30 minutos antes, agarra una pelota y ensaya en soledad frente al arco, primero apunta a acomodarla en los ángulos, luego a los palos, hasta que inicia su categoría en Menores.
Cuando finaliza, Valentín continúa con Cadetes y luego con Mayores hasta pasadas las 23:00. A partir de allí lo espera un viaje desde la sede de USMA hasta su hogar en Diadema Argentina. Así, de lunes a viernes. Valentín para ese entonces tiene 14 años. Todavía le duele que a pesar del esfuerzo haya quedado fuera de la selección de Chubut.
Pero él no baja los brazos, sabe que para poder llegar a esa instancia –la técnica esquelense eligió a tres cuartos del plantel de su ciudad– debe entrenar con categorías mayores para sumar otro tipo de roce.
Atrás queda su carrera como delantero de Argentinos Diadema, en especial cuando le pidieron que optara (no de la mejor manera) por el fútbol o por el hándbol.
Eso recuerda en su hogar Valentín Schankula cuando recibe a El Patagónico, con la campera de la selección argentina de Cadetes que obtuvo el subcampeonato en el Sudamericano que se realizó sobre noviembre en Paraguay.
"Hay que esforzarse porque nada te va a caer de arriba. En mi caso, cuando quedé afuera de la selección de Chubut, me propuse ser parte de ella al siguiente año, pero cumpliendo 'mini' objetivos primero, como entrenar con categorías mayores. Y cuando conseguí eso, apareció la selección argentina", comentó.
Fue un torneo Argentino su 'vidriera' para mostrarse. En especial cuando fue goleador en el partido contra la selección de Río Negro (anotó 18 goles y se quedó con la planilla y la copa del subcampeón).
"El DT de Río Negro es parte del cuerpo técnico nacional, y eso sirvió para que me convoquen a una primera concentración en Viedma. Fue ahí donde supe que podía ir por más si me esforzaba", sentenció.
En principio, el joven buscó pasar el primer filtro en su puesto natural como lateral izquierdo, pero debía esforzarse sobre 30 postulantes con el mismo deseo.
"En los entrenamientos me iba muy bien, pero a la hora de los amistosos los nervios me ganaban. Y los técnicos al final de la concentración no me vieron para esta posición, pero sí para extremo izquierdo (es derecho de mano e izquierdo de pierna). Me volví a casa y practiqué en ese puesto para ir a la segunda concentración", recordó.
Como extremo izquierdo superó los siguientes filtros y pasó a ser el único patagónico en la selección nacional, en el torneo sudamericano que se jugó en Paraguay, donde quedaron segundos al perder con Brasil.
No todo fue ideal. Valentín arrancaba en el banco, pero tenía una cábala: en su puesto, el titular se equivocaba a los 5' de juego. Así que esa era su chance para entrar al campo de juego.
Cuando mira hacia atrás y reconoce a ese chico que con 10 años empezaba a jugar al hándbol en el equipo de barrio que armaba Alejandro "Perico" Peñaloza (para dos años más tarde continuar en Municipal Km 5), Valentín sintetiza: "Cuando uno aspira a un objetivo, primero debe plantearse pequeños pasos. Eso lo aprendí por cuenta propia. Sé que a mi edad podría estar en otra cosa, pero mi objetivo era la selección de Chubut, y cuando llegué apareció la selección argentina. Igual, yo aspiro a repetir lo mismo en 2016, pero cumpliendo las 'mini' metas, porque no doy por seguro nada, sólo una invitación a una nueva concentración a principios de año", concluyó.

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