Valle del Loira: tierra de castillos

En el corazón de Francia, a la vera del río Loira, se encuentran algunos de los palacios más sublimes del Renacimiento. Por sus torres y salones pasearon personajes ilustres como Juana de Arco, Leonardo da Vinci o la enigmática Diana de Poitiers.

Por Esther Medina, geóloga y viajera

Nos encontramos a principios del S.XV en el Castillo de Chinon. Juana de Arco acaba de cruzar todo el norte de Francia, para darle un mensaje al futuro rey Carlos VII. La joven de 18 años cabalgó vestida de hombre durante largos días y noches por territorio enemigo, saliendo airosa. Las voces divinas que escucha le han guiado para poder entregar su mensaje en persona al Delfín. Muchos la tomaron por loca, pero lo cierto es que su profecía se cumplió. La campesina sin educación guió con éxito a los ejércitos franceses y el rey Carlos VII fue finalmente coronado. Juana fue capturada posteriormente por sus enemigos y quemada viva acusada de brujería; el rey francés no hizo nada por salvar su vida.
La fortaleza de Chinon ha sido restaurada, y hoy en día se puede visitar un museo histórico en su interior que recrea la historia de Juana, o pasear por sus bellas murallas.
Avanzamos ahora hasta el S.XVI, época de máximo esplendor del Renacimiento en Europa, el cual encuentra su mayor promotor en la figura del rey Francisco I. Éste monarca es en realidad un profundo humanista, amante y defensor de las artes y las letras en su reino.
Uno de sus mayores logros, motivo de orgullo en la corte francesa, es la presencia del gran genio Leonardo Da Vinci, al cual mandó traer de Italia y alojó en el Castillo de Clos-Lucé. El anciano, a quien el rey llama afectuosamente "padre", abandonó su tierra natal acompañado de varias de sus célebres obras, entre ellas La Gioconda. Cuenta la leyenda que Leonardo falleció en los brazos del Francisco I, y hoy es posible visitar su tumba en el cercano Castillo de Amboise.
En el lugar de residencia de Da Vinci actualmente se pueden visitar los jardines e interiores del castillo y sorprenderse con sus maquetas y bocetos visionarios. Un ejemplo de ello son los prototipos de tanques y helicópteros que ideó, adelantándose varios siglos a su creación.
Sigamos con la historia, a la muerte de Francisco I le sucede en el trono su hijo Enrique II. Nos encontramos ahora en 1559 en el fabuloso Castillo de Chenonceau, edificado sobre el río Cher. Enrique visita a su amante, la hermosa Diana de Poitiers, a la cual obsequió este suntuoso palacio. Al poco tiempo el rey es herido mortalmente durante un torneo. La reina viuda, Catalina de Medicis, aprovecha para asestar un duro golpe a su más odiada enemiga y expulsa a Diana del palacio, la cual pierde todo su poder y queda relegada de la corte hasta su muerte.
El castillo de Chenonceau es conocido como el "castillo de las damas" por la influencia que diversas mujeres tuvieron en su historia. En la actualidad cuenta con una admirada colección de tapices del S.XVI. Además se puede pasear por los extraordinarios jardines frente al río como antaño lo hicieron los amantes, o dar un paseo en barca.
El valle del Loira es popularmente conocido como el jardín de Francia y cuenta con 21 castillos, los cuales fueron declarados patrimonio de la humanidad.

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