Vecinos del Juan XXIII exigen que las máquinas trabajen en continuado

En un clima de exasperación, un centenar de vecinos ayer volvió a exigir a las autoridades municipales que retiren las montañas de arena en un amplio sector del barrio Juan XXIII, que continúa inaccesible. Los funcionarios anunciaron que se acopiará el barro en la Plaza 1° de Mayo y que se reforzará la seguridad policial con Gendarmería ante la alarmante ola de robos domiciliarios.

Después de que el domingo un grupo de 50 vecinos concurriera al Predio Ferial para reclamar la urgente limpieza del barrio que sigue tapado de lodo después del temporal iniciado hace 20 días, ayer los damnificados se congregaron en la plaza que se encuentra sobre la avenida Patricios, entre Carrero Patagónico y Juan Manuel de Rosas.
Casi todos los accesos de esas arterias se encuentran con montañas de arena y el olor a cloacas se respira las 24 horas. El barrio se encuentra colapsado y ayer los vecinos llegaron al espacio público a pie, utilizando botas. De otra forma resulta imposible caminar esas calles.
El viceintendente Juan Pablo Luque dio la cara y estuvo acompañado por los secretarios de Infraestructura, Obras y Servicios Públicos, Abel Boyero; de Servicios a la Comunidad, Rubén Palomeque; y General, Leonardo Rocha, además del subsecretario de Seguridad, Héctor Quisle, entre otros funcionarios, y el concejal Maximiliano Sampaoli.
Al ver que la mayoría de las máquinas viales estuvieron detenidas durante la jornada de ayer, la indignación de los vecinos no tardó en aflorar y comenzaron los insultos a los funcionarios. El reclamo central fue que funcione la maquinaria y utilicen camiones grandes para extraer las importantes cantidades de barro acumulado.
Una vez producida la repudiable agresión contra el viceintendente, una vecina, Eliana, la desautorizó. “¿Cómo vas a hacer eso? ¿Qué solución te van a dar?”, interrogó.
Si bien la mujer cree que "van a arreglar todo con más máquinas y camiones”, criticó que: “mira a esta hora y las máquinas están paradas. Esto no se hace en un día; va a llevar meses y hay que tener un poquito de paciencia". Hay que recordar, además, que el fin de semana se aseguró desde el municipio que también habría trabajo en horario nocturno y no solo hasta que los empleados municipales cumplan su horario, como viene ocurriendo.
Segundo González –otro damnificado- describió además de los problemas del barro “andan rondando los chorros. A mi vecino le robaron todo y a mí no porque estoy todo el día".

BASTA DE PROMESAS
Leandro Gallego, en tanto, señaló que "para nosotros es toda promesa. Va a hacer un mes que estamos con todo esto y nada. Esto es un tsunami, ya no sé cómo llamarlo, no se puede creer los metros cúbicos de tierra, agua y cloaca que hay. Mis padres todavía tienen la casa inundada. Todos los vecinos de la calle Manuela Pedraza al 3.400 están colapsados y nadie puede entrar. Creo que con ni un tanque de guerra se puede entrar. Esto es una vergüenza".
En ese contexto, Luque indicó que “entendemos la bronca y la impotencia de los vecinos, que es lo mismo que sufrimos nosotros cuando vemos la cantidad de tierra y barro que aún resta retirar. Es un trabajo muy arduo y complicado”.
Agregó que “vinimos a dar la cara y a explicar la situación a los vecinos. Nos faltan camiones, la logística es muy difícil ya que se demora el transporte de barro entre la ida y la vuelta, por el tránsito existente en algunos puntos de la ciudad. Por ello se comenzará a acopiar transitoriamente tierra y barro en la plaza 1° de Mayo. De esta manera, los trayectos serán más cortos y se agilizarán las tareas”, subrayó.
En cuanto a la inseguridad en el barrio, el viceintendente admitió que “están ingresando a robar a muchos domicilios en esta zona porque falta seguridad. Se sumarán efectivos de Gendarmería y de la Policía del Chubut en las próximas horas para prevenir estos delitos”.

Fuente:

Notas Relacionadas


Las Más Leídas del Patagónico