Velásquez sería el "chivo expiatorio" que se buscó para culpar por el crimen de Expósito

La causa por el homicidio de Domingo Expósito tuvo un nuevo giro ayer a partir de la declaración que efectuó Gonzalo Sebastián Velásquez, quien se declaró inocente, respondió preguntas de las partes y aportó abundante información corroborable. Esos datos permitirían apartarlo del rol en el que fue ubicado al principio de la investigación, como autor material del asesinato. "González me traicionó entregándome un auto que estaba 'sucio' y eso no se hace", sostuvo. A pedido de su defensor, la juez de la causa autorizó salidas laborales para él.

Tal como informó El Patagónico en su edición de ayer, desde España los padres de Domingo Expósito Moreno volvieron a presentarse como querellantes y esta vez la juez natural de la causa, Raquel Tassello, los admitió. De todas maneras esa no fue la noticia relevante de la jornada en torno al caso, sino que la revisión de la prisión preventiva que solicitó el abogado particular, Juan Carlos Smith, quien asiste técnicamente a Gonzalo Sebastián Velásquez, imputado como el autor material del homicidio con una calificación que tiene pena de prisión perpetua.

SICARIOS POR INTERNET
En su declaración, Velásquez afirmó que conoce a otros dos de los imputados, Miguel Ángel González y a José Gabriel Herrera, porque habían alquilado juntos una vivienda y él les vendía objetos. Una vez fue un anillo de oro y en otra oportunidad estuvo a punto de venderle una consola de videojuegos. Esa vez estaba Sergio Solís –imputado como autor intelectual del crimen de Expósito Moreno- con González. Fue la única vez que lo vio. La Play Station finalmente no se la compraron, pero dijo que le llamó la atención que Solís estaba en la computadora "buscando sicarios por internet".
En junio del año pasado Velásquez compraba y vendía autos. Con esa idea lo volvió a contactar González y le entregó el Volkswagen Gol, dominio FSL 655 y señalado luego como el vehículo en que se movilizaba el asesino, para que lo vendieran. No hablaron de dinero y Velásquez lo tuvo que ir a buscar a un domicilio de Cipriano Alonso 546, donde estaba casi desmantelado.
"Estaba González, Jorge Godoy, el dueño de casa y otros dos que no conocía; todos muy nerviosos. No encontraban la llave. Le habían sacado las butacas y la patente al auto, pero les pedí que lo armen otra vez. Con una camioneta lo enganchamos con una lanza y lo llevé hasta mi casa, distante a unas cinco cuadras del lugar. Eso fue el 28 de junio (del año pasado) a las 17:30. Nunca me dijeron que era el auto que se había usado para matar a este hombre español, sino no lo hubiera agarrado", sostuvo.
Una vez que llegó al barrio 30 de Octubre, Velásquez ya tenía dos interesados por el auto. En primer lugar fue una gitana que estaba dispuesta a darle 10.000 pesos por el vehículo en las condiciones en que se encontraba: sin papeles, ni llave. Al cabo de un rato llegó otro gitano en una camioneta importada y le dijo que ese auto tenía pedido de secuestro. Ahí se comenzó a preocupar y buscó información.
Al llamar a Herrera, éste le dijo que ese era el auto que había usado Solís para matar a Expósito Moreno; que González había contado eso en el trabajo y que ahora se lo habían entregado a él mediante un engaño, para "engarronarlo".

CHIVO EXPIATORIO
De acuerdo a la versión de Velásquez, con las huellas de él en el auto el plan que habían estado ideando por wathsapp comenzaba a rendir sus frutos. Ya había un "perejil" en la mira y a este la Fiscalía terminó imputándole la autoría del hecho.
"Cometí el error de mentirle a la Brigada cuando vinieron a ver el auto porque les dije que había tratado de robarle la batería, pero acá el que se tiene que hacer cargo de la cagada que se mandó es Solís y dejar de involucrar a tanta gente. Yo me estoy comiendo un garrón y quería declarar desde el primer día, pero la defensora no me dejó. A mí nadie me devuelve todos estos días que estuve preso porque jamás tuve una causa, ni estuve detenido por algún delito", afirmó.
En su declaración el imputado aportó abundante información que deberá ser corroborada por los acusadores público y privado, y cuando ello se produzca es muy probable que la situación procesal cambie notablemente y de presunto autor material podría pasar a encubrimiento, un delito excarcelable.
A todo esto, el abogado solicitó una morigeración de la prisión preventiva, limitándose a permisos de salidas laborales, dado que la empresa para la cual trabaja Velásquez confirmó que le mantiene el puesto.
A su turno, tanto la Fiscalía como la querella se opusieron a la morigeración, pero tras evaluar que "son escasos los indicios que se tiene para adjudicarle la autoría material, autorizó las salidas laborales de lunes a viernes y de 8 a 18, hasta que finalice la investigación.

EL CASO
Por el homicidio de Expósito Moreno están imputados su ex pareja, Nadia Kesen, por el delito de homicidio doblemente agravado por haber sido cometido contra una persona con la cual mantuvo una relación de pareja y por promesa remuneratoria, en calidad de autora intelectual; Sergio Andrés Solís –actual pareja de Kesen-, por homicidio agravado por promesa remuneratoria en calidad de autor intelectual; Gonzalo Sebastián Velásquez, por homicidio doblemente agravado por el uso de arma de fuego, cometido con alevosía y promesa remuneratoria, en calidad de autor; Miguel Ángel González, por homicidio doblemente agravado por ser cometido con alevosía, con el uso de arma de fuego, en carácter de coautor y en subsidio, fue imputado como partícipe necesario; Leandro Masquelet, por homicidio agravado por el uso de arma de fuego, en calidad de partícipe secundario; José Gabriel Herrera, por homicidio agravado por el uso de arma de fuego, en calidad de partícipe secundario y Santiago David Igor, por encubrimiento en carácter de autor.
Expósito Moreno fue asesinado en la noche del 25 de junio de 2014. Un "sicario" lo sorprendió cuando ingresaba a la casa que alquilaba en el barrio 13 de Diciembre y lo acribilló. El crimen generó conmoción internacional ya que el ciudadano español se había radicado en esta ciudad para luchar por la restitución de la hija que tenía con Kesen.
La pequeña había nacido en España y lo mataron cuando faltaban cinco días para que volviera junto a ella a Andalucía, donde iba a discutir la tenencia judicial con su ex pareja.

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