Viejo Lobo

Juan Carlos "China" Loncón comenzó a jugar a los 12 y se retiró a los 39 años. Con cinco décadas vividas, y con los colores azul y blanco en la piel, se siente agradecido por el club "aeronauta". Muy pocos saben que comenzó a jugar en General Saavedra y debutó con la 7 en la espalda como delantero. También participó en la época de gloria de La Cigarra en el fútbol de salón y compartió equipo con su primo Raúl. Actualmente juega en Veteranos con la camiseta de Camioneros.

En el grupo juvenil de la iglesia, Juan Carlos compartía varias jornadas con su amigo Luis "Chavo" Soto, quien por las tardes había comenzado a jugar al fútbol en General Saavedra. La amistad hizo que lo siga, y poco le importó la distancia que había desde su casa en el barrio Ceferino hasta el "Parque". Con 12 años comenzó a entrenar bajo las órdenes del "Chueco" Saavedra, y tres años más tarde debutó en Primera A en el estadio municipal frente a USMA con la 7 en la espalda.
Muchos pensarán que es la historia de un delantero comodorense que hizo historia, pero no. Es una parte de la historia de la "China" Juan Carlos Loncón, quien jugó hasta los 39 en Jorge Newbery y retiró campeón, dejando un legado.
Acompañado por su señora Silvana, y de la mano de sus hijos Leonel y Noah, el ex capitán del "Lobo" se acercó a El Patagónico y repasó su historia, que también tiene varios capítulos en el fútbol de salón de la mano de "Coco" Méndez, y su primo Raúl Loncón. Llegó a jugar en la selección Argentina de Futsal y actualmente no se resigna: sigue jugando en Veteranos para Camioneros.
Nació en el corazón del Pietrobelli pero pasó gran parte de su infancia en el Ceferino, y desde ahí cruzaban todo el cerro para ir a entrenar a Saavedra. "Estábamos en un grupo juvenil de la iglesia, y me invitó. El estaba en 6ª División y me invitó. Estaba el "chueco" Saavedra y el "Surubí" Benítez. Al mes ya estaba jugando en 5ª y al año debuté en Primera con 15 años. Fue en el estadio frente a USMA y jugué de siete. Atrás había jugadores muy buenos, y faltaba un delantero. Más que nada jugué como cuarto volante", reconoce con una amplia sonrisa.
Pasó más de una década defendiendo los colores del "Parque" hasta que un día el papá de Rodrigo Cárcamo, actual defensor izquierdo de Jorge Newbery lo convenció de cambiar a la institución del barrio 9 de Julio, donde tuvo su época gloriosa y supo generar amistades que duran hasta hoy.
"Jugamos el torneo local con Saavedra hasta que el papá de Rodrigo Cárcamo, le decían "La Vieja" me comenzó a tentar para que vaya. Osvaldo Santana estaba en el club, y él igual quería que vaya, Omar Soto también y fui pasando distintas etapas. Tuve una pequeña etapa en USMA también porque me llamaron para jugar un torneo para no descender".
Fueron casi 27 años que estuvo ligado al fútbol, y también vivió una etapa de gloria en el fútbol de salón comodorense a fines de la década del 80 y comienzo de los 90 con La Cigarra de "Coco" Méndez.
"Muchos momentos lindos tuve con el fútbol, y no se puede elegir uno. Que venga gente y te trate bien, y quieran que vos juegues con ellos un certamen regional es muy bueno. Jugar torneos regionales es bueno, y te marca en la vida. En definitiva es lo que a uno le queda. En esa época no era fácil jugar porque había grandes jugadores y costaba más sacar el puesto. En cancha grande estaba el 'Pica' Miranda, o Radevsky, Pablito Gajardo y Pablo Muñoz. Fueron lindos momentos, y con Pablito Gajardo integramos también el equipo de La Cigarra en el fútbol de salón".
Más allá de los momentos de gloria, la "China" rememora los momentos malos, o los de escasez de títulos con la camiseta que aprendió a querer. Tanto le dio él a Jorge Newbery, que la gente aún le agradece por la calle tanta dedicación. "Hubo época donde Jorge Newbery no ganaba torneos, y siempre nos faltaba algo. En una oportunidad estábamos a un punto, y lo perdimos. Pero haber salido campeón con Jorge Newbery es algo único. Entrar en la historia es impagable. Hoy por hoy cuesta no ir un fin de semana, trato de estar siempre y acompañar al equipo. La gente es algo tremendo. Uno ve toda esa gente y desde adentro te querés llevar el rival por delante", grafica.
Con la del "Lobo" tuvo innumerables clásicos con Huracán, y se dio el gusto –algo que muy pocos pueden conseguir- de retirarse campeón con su camiseta número 2 que aún conserva como una reliquia. "En los clásicos siempre tenía buenos rivales para marcar como por ejemplo (Orlando) Portalau o (Gustavo) 'Batata' Barrientos, que eran muy buenos jugadores pero nunca un problema. Terminaba siempre ahí en la cancha. Hasta me di el gusto de marcar goles", asegura y larga una carcajada. En el Industrial hizo dos goles de tiro libre, con todo lo que eso implica.
Con el paso del tiempo y cuando ya había pasado los 30 años comenzó a pensar en dar un paso al costado. Había que darle espacio a los jugadores que venían pidiendo espacio, pero Mario Bordeira y César Prego lo fueron a buscar al trabajo y lo convencieron porque creían que aún quedaba alma y sacrificio para un torneo más. "En Newbery tuve buenos entrenadores como Carlos Rodríguez y Osvaldo Santana, pero con Bordeira y Prego salí campeón en mi retiro. Me iba a retirar antes de ese torneo, y ellos aparecieron en mi trabajo. Me pidieron que no deje, y les agradezco mucho ese gesto", subrayó y asegura que parte de toda su historia está en el libro sobre Jorge Newbery que prepara Rubén Pisani, sin fecha de publicación aún.
El final de su carrera en el fútbol oficial tuvo frutilla de postre y todo. Se fue con el título bajo el brazo, el reconocimiento del pueblo "aeronauta" y un gol desde los doce pasos a Ferro en 2004.

FUTBOL DE SALON, LA OTRA EPOCA DE GLORIA
En la década del 90 hubo un club de fútbol de salón que hizo historia, que marcó una época. Y Juan Carlos Loncón formó parte de ese equipo denominada La Cigarra. Jugó con Walter Figueroa, su primo Raúl, y también con Sebastián Villegas y "Fierita" Andrade.
"Decir La Cigarra era decir 'Coco' Méndez. El era muy querido, era muy bueno con todos y gracias a Dios se formó un gran grupo. Salimos campeones y el grupo era muy humilde. Entrenaba atrás del Savio y nadie nos pagaba el gimnasio para jugar. Cuando viajamos afuera, a Uruguay, tuvimos que hacer varias polladas para juntar la plata. Cuando lo contábamos en el certamen, los brasileros se nos reían", recuerda.
En La Cigarra jugaba de ala, y también escribió un capítulo más de su historia al salir goleador de tres torneos locales, y un Provincial.
El fútbol oficial y el futsal ocupan un gran recuerdo, pero vive el presente. Disfruta de su familia, de ir a la cancha, y sigue poniéndose los cortos en la Liga de Veteranos. "Del retiro al fútbol de veteranos no pasó tanto tiempo. Omar Molina, que jugaba en USMA, vino y me invitó. Faltaban seis meses para cumplir la edad, y él me consiguió el trabajo que tengo actualmente en el petróleo. Por eso soy un agradecido a él, y al fútbol por todo lo que me dio", concluyó Juan Carlos Loncón.

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