Vigilias en las calles y 6.000 detenidos dos días después del golpe fallido en Turquía

Miles de personas respondieron ayer al llamado del presidente turco, el islamista Recep Tayyip Erdogan, de mantenerse en las calles y realizar vigilias masivas en favor de la democracia, al mismo tiempo que su gobierno siguió deteniendo a presuntos colaboradores del golpe fallido del viernes que desató una batalla campal con 290 muertos.

"Hasta ahora se han detenido unas 6.000 personas. Habrá más detenciones", anunció el ministro de Justicia, Bekir Bozdag, en diálogo con el canal de televisión pública TRT en Ankara, según la agencia de noticias EFE.
A lo largo del día el gobierno detuvo al asistente militar personal del presidente Erdogan, el coronel Ali Yazici, quien ocupaba ese estratégico cargo desde agosto pasado, y funcionarios informaron que un grupo de policías arrestaron en el segundo aeropuerto de Estambul a varios militares golpistas que intentaban abandonar el país.
El sábado el gobierno de Erdogan había informado que habían detenido a 2.839 militares, entre ellos decenas de generales, mientras que más de 2.700 jueces habían sido destituidos.
Además, la Cancillería elevó ayer el saldo de muertos a 290 y detalló que 190 eran civiles o policías leales al gobierno, mientras que los restantes 100 eran militares golpistas.
Después de más de doce horas de violencia y caos, el país comenzó a recobrar la normalidad ayer.
Erdogan se mostró en público junto con políticos y jefes militares aliados, al participar de los primeros funerales de las víctimas fatales que dejó la intentona. Por momentos, el mandatario se emocionó hasta las lágrimas.
Al despedir al hermano de su principal asesor, Ilhan Varank, Erdogan advirtió que la purga actual "no es un operativo de 12 horas".
"Esta semana es muy importante. No abandonen las plazas, no se relajen", aseguró Erdogan en un discurso que fue interrumpido por gritos de sus simpatizantes que reclamaban: "Queremos ejecuciones".
"En las democracias, las demandas de la gente no pueden ser ignoradas. Las demandas son debatidas en las instituciones y haremos todo lo que sea necesario", les respondió el mandatario, que por primera vez desde el viernes se lo vio acompañados por los jefes de las tres Fuerzas Armadas.
Más temprano, el primer ministro turco y líder del partido islamista oficialista AKP, Binali Yildirim, había ratificado en un mensaje televisado que el intento de golpe "fracasó" y "está 100% terminado".
"En las 81 provincias debemos mantener la vigilancia por nuestra democracia. Vida normal durante el día y vigilar la democracia y fiesta democrática por la noche. Esto seguirá así durante tiempo", pidió Yildirim.
"La vida comercial y social ha vuelto a la normalidad. El sistema bancario funciona con normalidad, el banco central, todas las instituciones financieras funcionan sin restricciones", agregó.
Ayer a la madrugada miles de turcos respondieron al llamado del gobierno y volvieron a salir a las calles en las principales ciudades del país, como Estambul, Ankara y Esmirna, y protagonizar masivas vigilias en defensa de la democracia y repudio al intento de golpe del viernes a la noche.
Mientras el gobierno impulsaba ese complejo equilibrio entre un llamado a la vuelta a la normalidad y a la vigilia constante, el jefe del Estado Mayor de Turquía, Hulisi Akar, contó a la primera plana de la dirigencia política del país cómo fue detenido y mantenido como un rehén durante las doce horas que duró el levantamiento militar.
El general relató el sábado, en una reunión a puerta cerrada con los líderes de los partidos políticos en el Parlamento turco, que algunos de sus colaboradores lo amenazaron con armas y lo forzaron firmar la declaración de los golpistas, según reprodujo hoy el canal de televisión NTV.
El general aseguró que fue amenazado con ser estrangulado con un cinturón, aunque dijo que le prometieron que si firmaba la declaración, su vida no correría peligro.

DUDAS

A dos días del golpe, aún existen muchas dudas sobre quién participó del levantamiento y quién no.
Según el canal de televisión CNNTürk, muchos generales turcos perdieron la confianza en sus guardias personales y los reemplazaron por civiles.
Lo que el gobierno sí deja en claro es que el hombre señalado como el autor intelectual del golpe de Estado fallido es el líder religioso conservador, Fethullah Gülen, un ex aliado de Erdogan que desde hace años vive en un exilio auto impuesto en Estados Unidos.
"El hombre número uno en esto es Fethullah Gülen. Después de esto, mantener Gülen en Estados Unidos no sirve a la amistad entre Turquía y Estados Unidos", reiteró ayer el ministro de Justicia, Bozdag.
Estados Unidos se negó varias veces ya a extraditar a Gülen y en las últimas horas funcionarios norteamericanos destacaron que Turquía tendrá que presentar pruebas contundentes de la participación del líder conservador para cambiar la posición de Washington.
La figura de Gülen tensa las relaciones con Estados Unidos. Sin embargo, el Pentágono anunció ayer que sus fuerzas reanudaron las "operaciones de la coalición anti Estado Islámico desde Turquía", un punto estratégico, ya que ese país comparte gran parte de la frontera norte de Siria e Irak, los dos principales bastiones de esa milicia extremista.
Mientras el gobierno de Erdogan acusa a Gülen de ser el autor intelectual, los presuntos líderes materiales del golpe escaparon en la madrugada del sábado, cuando ya quedaba claro que la intentona había fracasado, a la vecina Grecia.
Los ocho militares turcos que llegaron en un helicóptero a Grecia y pidieron asilo político se presentaron ayer ante un fiscal y fueron formalmente acusados de violar el espacio aéreo heleno y de entrar al territorio de manera ilegal, según informó el diario local Ekathimerini.
La abogada de los acusados, Ilia Marinaki, sostuvo que sus clientes negaron cualquier participación con el intento de golpe y que escaparon cuando las fuerzas leales al gobierno turco comenzaron a atacarlos "sin razón", según la cadena de televisión privada Skai.
Ankara ya pidió la extradición de los ocho militares, entre los que hay dos oficiales, y el primer ministro griego, Alexis Tsipras le habría prometido ayer a Erdogan en una llamada telefónica que los demandantes de asilo recibirán un proceso justo, aunque "corto", según fuentes gubernamentales de Atenas.

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