Volver a empezar, endeudarse por cientos de miles de pesos

Numerosos damnificados aseguran que los costos para volver a habitar una vivienda o reabrir un comercio pueden ascender a cientos de miles de pesos, dependiendo de los daños sufridos en el interior del inmueble. Una ciudadana afectada del Juan XXIII aseguró que necesita 800 mil pesos para reconstruir su hogar, un comerciante del barrio Pueyrredón sufrió daños superiores a los 200 mil pesos y otro damnificado aún espera respuestas por los daños totales que sufrió su vehículo familiar. Las tasas altas de los préstamos bancarios dificultan el volver a empezar para muchas familias que no solo perdieron sus pertenencias sino también la esperanza de tener un futuro mejor.

Comodoro Rivadavia sufrió la catástrofe más grande de su historia cuando entre el 29 de marzo y el 8 abril cayeron más de 300 milímetros de lluvia, precipitaciones que la ciudad suele registrar en un lustro. La tormenta desbordó pluviales, anegó viviendas y arrastró vehículos, daños de los que todavía muchas familias no se pueden recuperar, ya que a dos meses de la catástrofe todavía hay gente sacando barro de sus viviendas.

Las pérdidas económicas, en los sectores más afectados, fueron totales y la esperanza de volver a empezar en algunos casos es desoladora, tal como le sucede a Rosa, una vecina del barrio Juan XXIII.
En diálogo con El Patagónico, la habitante de Juan Manuel de Rosas 3.228 contó que el barro le destruyó todas las pertenencias que tenía en su vivienda y que para volver a habitarla necesita realizar refacciones por 800 mil pesos, ya que el temporal le dejó un metro y medio de barro en el interior del inmueble.

"Yo acá necesito 800 mil pesos para volver a poner en condiciones mi casa. En el baño solamente gasté 100 mil pesos para refaccionarlo el año pasado y las cloacas siguen tapadas, las puertas están destrozadas, la puerta de atrás ahora no la puedo abrir porque no la cierro más, y tuve que comprar dos calefactores nuevos; cada uno me salió 11 mil pesos", detalló.

Y continuó: "el lavarropa me lo arreglaron, pero no sé si anda; la cocina es todo oxido y no se puede seguir usando; la mesada no sirve más; mis muebles estaban flotando en el medio del agua, y el patio lo hemos limpiado un poco y hemos logrado sacar el barro después de estar días y días con la carretilla".

Rosa no duda en afirmar que ante la magnitud de los daños que ocasionó la catástrofe necesita ayuda para poder reconstruir su vivienda ya que los préstamos que ofrecen los bancos tienen una cuota muy alta en relación a los ingresos que percibe. Es que ella tiene 60 años, cobra una jubilación mínima y trabaja en tareas de limpieza en el edificio del área provincial de Rentas, donde está contratada como monotributista.

Por todo esto asegura que muchas el ánimo no es el mejor. "Hay veces que decaigo y me pongo a llorar. Otros estoy más alegre y trato de ponerle pilas, pero se hace muy difícil. Yo estoy en la casa de mi hermano pero ya quiero venir a vivir a mi casa. Va a ser incómodo porque está todo contaminado pero ya no aguanto más. Quiero saber sobre el subsidio de 40 mil pesos que decían que iban a dar porque un préstamo yo no puedo pagar con la edad que tengo y con los intereses que te dan los bancos", indicó.

LUCHAR CONTRA EL BARRO

La damnificada es parte de los más de 3 mil ciudadanos de Comodoro que fueron afectados por el temporal. La vecina del barrio Juan XXIII tardó 15 días en volver a su casa y se encontró con un metro y medio de barro.

Es que ese sector fue uno de los más perjudicados por el diluvio y si bien algunas viviendas no sintieron el efecto de la caída de agua, los problemas comenzaron cuando se amontonó el barro en las veredas, como le sucedió a Francisco, vecino de la calle Scalabrini Ortiz 1.172.

"Nosotros la dos primeras lluvias las soportamos bien. Tuvimos problemas, pero dentro de todo estaba controlado el asunto. La cosa se complicó cuando fueron amontonando el barro en la vereda, sumado al agua que corría en Juan Manuel de Rosas y Manuela Pedraza hizo que se desnivelará las torres de lodo y que de un momento a otro, teníamos un metro treinta de barro por todos lados", explicó el vecino.
Esta acumulación causó graves daños a una Citroën Berlingo, modelo 2010, único medio de transporte que tenía la familia para movilizarse. El barro tapó el vehículo a tal punto que quienes caminaban por el lugar solo podían advertir su presencia por el reflejo del parabrisas.

"Mucha gente pasaba por ahí y no se daba cuenta que había un coche hasta que veían que había un parabrisas. La presión del barro empujó la puerta y rompió los vidrios. Ahí fue cuando entró todo el barro en la camioneta. Los asientos, la computadora, el aire acondicionado, el estéreo, se perdió todo. Arreglar eso no se puede", subrayó, lamentado que ahora tienen que usar colectivo. "Es una impotencia muy grande perder tu vehículo", sentenció.

La bronca de Francisco es más grande aún porque antes del temporal tenía pensado vender el vehículo para licitar otro que estaba pagando. Sin embargo, nunca imaginó lo que iba a suceder, y ahora solo quiere cobrar el seguro, luego de la visita de un perito que no pudo abrir el capot para cuantificar el daño.
"Ya pasaron dos semanas de la visita del técnico y tengo que esperar a que me digan cuánto me van a reconocer de los daños. Tengo miedo que todo esto lleve meses y meses. Ahora me vine a Buenos Aires para saber qué puedo hacer con la plata invertida en el otro vehículo porque uno ahora tiene nuevos gastos y existe un temor permanente a perderlo todo. Aún cuando la lluvia ya pasó", asumió.

CUANDO LOS DAÑOS AFECTAN LOS INGRESOS

Sergio tampoco pudo escapar a las consecuencias del temporal. Sus comercios "La Porteña", ubicado en Chile y Código 52, y "La Princesa", situado en Lisandro de la Torre y Díaz Vélez, también sufrieron pérdidas totales.

"En la primera parte de la tormenta me entró un metro y medio de barro en los dos comercios y todo lo que estaba a su paso lo destruyó; levantó las heladeras y las tiró sobre las vitrinas, los mostradores de vidrio quedaron destruidos, hay pérdidas totales de mercadería, el costo es grandísimo para volver abrir de nuevo porque sacando cuentas, muy sueltas, necesito por lo menos 200 mil pesos para abrir uno de los locales", calculó el comerciante.

Lo que más lamenta Sergio es que con los dos negocios brindaba trabajo a 10 personas, las cuales están suspendidas ya que todavía hay que sacar barro de los comercios. "Es lo que más lamento, tienen familias y una de las chicas está embarazada y con esto está complicadísimo. Ellos están más desesperados que yo porque han perdido su fuente de trabajo", sostuvo.

"En 'La Princesa' se comenzó a limpiar y dos familiares están sacando el barro. En 'La Porteña' todavía no podemos ingresar porque no sabemos si fueron los de la Municipalidad o los de la Cooperativa que hicieron un pozo grandísimo en la entrada del negocio y no podemos abrir la puerta para cuantificar los daños", agregó este comerciante que se inició en el rubro en 1998 luego de que se desvinculara de una empresa petrolera, en un panorama económico similar al actual. Desde entonces, Sergio se dedica al comercio, sufriendo los vaivenes de la economía y las constantes inundaciones, ya que desde que abrió La Porteña en el 2000 se inundó cinco veces, sufriendo graves pérdidas.

Al recordar las anteriores inundaciones, el comerciante contó que en 2010, "hicimos un reclamo muy grande con los vecinos del barrio Pueyrredón para pedir soluciones. Nos dijeron que Nación se había comprometido a ayudar y que iban a cambiar las cañerías pero nunca se hizo nada".

"Cada año que pasa el agua se lleva un poco de tu trabajo. Vos ves cuatro gotas locas y te desesperás. Agarrás y comenzás a cerrar todo porque la (avenida) Chile es la primera que se inunda", explicó, confirmando que ante esta situación decidió asegurar sus locales, aunque sabe que esta vez no será tan fácil recuperarse.

"Es la primera vez que me golpea tan feo. Trato que no decaiga mi señora porque hay momento donde la veo muy mal. No veo muchas ganas para revertir esto porque hay mucha gente que perdió todo y jamás recibieron una ayuda de nadie", sentenció.

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