Los acreedores impusieron la aceptación de este segundo tramo del ajuste, como condición para abrirle al país heleno el tercer programa de rescate, un préstamo por 80.000 millones de euros que dejaría a Atenas en la Eurozona.
Mientras enfrenta en su propio partido el riesgo de un inminente cisma tras haber aceptado draconianas imposiciones externas, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, esperaba ayer que el Parlamento apruebe una segunda tanda de medidas de ajuste para que el euro siga siendo la moneda de Grecia.
Los acreedores impusieron la aceptación de este segundo tramo del ajuste, acordado en la Eurocumbre del 13 de julio en Bruselas, como condición para abrirle al país heleno el tercer programa de rescate, un préstamo por 80.000 millones de euros que dejaría a Atenas en la Eurozona.
Sin embargo, los círculos dirigentes del principal acreedor, Alemania, se vuelcan cada vez más a la propuesta de su ministro de finanzas, Wolfgang Schauble, de impulsar el "Grexit" (la salida griega del euro).
Desde el momento en que se firmó el acuerdo con Bruselas creció la tensión interna en la coalición gobernante de izquierda, Syriza, cuyo comité central ya se mostró dividido en un documento donde 109 de sus 201 integrantes rechazaron el rumbo encarado por Tsipras tras el ultimátum de los acreedores.
La presidenta del parlamento, Zoé Konstantinopolou, diputada de Syriza, habló abiertamente de "golpe de estado" de los acreedores y confirmó rechazaría las medidas.
Los diputados que apoyan la salida de la eurozona plantearon ahora la posibilidad de salir del euro, y la juventud de Syriza, donde son mayoritarios, pidió un congreso extraordinario del partido.
Tsipras, sin embargo, llamó el martes a los disidentes a hacer propuestas sobre cómo Grecia podría salvarse sin ayuda de los acreedores y a explicarlas al pueblo. Afirmó además que esas propuestas coincidían con lo que llamó el "plan Schauble" de excluir a Grecia del Euro.
Pese a la división política se espera que las reformas cuenten con el respaldo de la oposición. Pero Tsipras advirtió que necesita al menos 120 votos de su propio partido -de los 149 que tiene en el Parlamento- para poder seguir gobernando. En la primera votación obtuvo el respaldo de 123 diputados de sus propias filas.
El primer paquete, aprobado la semana pasada, suprimió las jubilaciones anticipadas, elevó la edad jubilatoria y llevó el IVA del 13 al 23 por ciento para la mayor parte de los alimentos y los establecimientos gastronómicos.
Las propuestas del segundo ajuste se refieren a reformas en el código civil y en la legislación financiera que fortalecen la posición de los bancos frente a los deudores.
Las regiones agrícolas lograron dejar fuera del segundo paquete las reformas que afectaban al sector productor agropecuario.
Entretanto, y mientras las propuestas del segundo ajuste pasaban por las comisiones parlamentarias y entraban al debate general, el comisario de Asuntos Económicos de la Unión Europea (UE), Pierre Moscovici, informó que Grecia y sus acreedores iniciaron las negociaciones para un tercer rescate.
El proyecto de ley impuesto como condición por los acreedores en esa cumbre, y que se votaba anoche, incluye una reforma del código civil y la adopción de la directiva europea sobre saneamiento de bancos, además, cuenta con puntos espinosos, como la introducción de medidas que facilitan las subastas de viviendas cuando el banco las embarga, según la agencia de noticias EFE.
