A 12 años de Cromañón, presentan un manual para evitar riesgos en escenarios

El instructivo está dirigido a músicos, managers, dueños de espacios para tocar, trabajadores del espectáculo y toda persona relacionada con la actividad musical, para todo evento en vivo donde hay amplificación de sonido.

A 12 años de la tragedia de Cromañón y luego de la muerte en los últimos dos años de cinco músicos y tres técnicos por electrocución arriba del escenario, el Instituto Nacional de la Música (Inamu) elaboró con el aporte de organismos especializados, familiares de víctimas y trabajadores del área, un manual para prevenir riesgos escénicos en espectáculos públicos, en ensayos y salas de grabación.
"El manual está dirigido a músicos, managers, dueños de espacios para tocar, trabajadores del espectáculo y toda persona relacionada con la actividad musical, para todo evento en vivo donde hay amplificación de sonido", destacó el presidente del Inamu, Diego Boris, durante una entrevista con Télam.
Al referirse a las muertes y accidentes que se producen en los escenarios de espectáculos, dijo que los músicos y técnicos conviven habitualmente con cierto peligro y no saben qué hacer, cuando en la mayoría de los casos los problemas son prevenibles.
La elaboración del Manual de Formación sobre Prevención de Riesgos Escénicos surgió a partir de "ver la necesidad de transmitir de modo claro todo lo que hay que hacer cuando un músico o un técnico o cualquier persona tiene una sobrecarga eléctrica o un problema de electrocución", precisó Boris.
El texto fue realizado por el Sindicato Argentino de Técnicos Escénicos (SATE), el Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME), la Asociación Electrotécnica Argentina (AEA), Bomberos de la Policía Federal y familiares de Cromañón, (Familias por la Vida), y desarrolla información clave sobre seguridad eléctrica, primeros auxilios, prevención de incendios y las condiciones de protección necesarias para prevenir accidentes en recitales y conciertos.
En este marco, la contribución del SAME fue realizada por su titular, Alberto Crescenti, sobre todo lo que hay hacer frente a una electrocución, paro cardíaco o cualquier otro emergencia, en tanto desde otra área se plantean aspectos sobre cómo mejorar las condiciones en la cual realizan su actividad los asistentes, sonidistas, iluminadores, cómo cargar equipos, y en general sobre las condiciones de seguridad arriba del escenario.
"El instituto busca dar respuesta empezando a hablar del concepto de 'escenario seguro' y poniendo la atención en situaciones que antes no habían sucedido o no nos enterábamos", dijo Boris, tras enfatizar que "la música nunca es peligrosa, lo peligroso pueden ser las condiciones en las que a veces se realiza".

MUSICA Y TRAGEDIA
Los músicos y técnicos que murieron en los dos últimos años víctimas en su mayoría de electrocución, recordados en este manual, son los músicos Gastón Silva (El Bizcocho), Agustín Briolini (Krebs), León Villa Rebufo (León Rústico), Adrián Rodríguez (Raras Bestias) y Nicolás Leonardo Villalba (Unión chamamecera); y los técnicos Fernando Franco, Julián "Humo" Angulo, Luciano Nelly, el socio fundador de SATE, Julio Quevedo".
En este marco, el texto está dedicado a "todos aquellos técnicos y músicos que han tenido accidentes o enfermedades laborales, que los han podido superar y aún siguen luchando. A todas las víctimas de muertes en espectáculos públicos que podrían haber sido evitadas".
El manual es parte, a su vez, de una serie de publicaciones que realiza el Inamu para contribuir a la formación integral del músico, por eso en esta oportunidad se elaboró el N°4 dedicado a la Prevención de Riesgos en espectáculos musicales en vivo, donde las autoridades del Instituto recuerdan la frase de una canción del músico Bob Dylan, recientemente galardonado con el Premio Nobel de Literatura, donde se pregunta "¿Cuántas muertes más serán necesarias hasta darnos cuenta de que ya han sido demasiadas?".

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