A 15 años del mojón de la Generación Dorada

Fue un miércoles 4 de septiembre de 2002 en el Conseco Fielhouse de Indianápolis, por la segunda fase de la 14ta. edición del Mundial. El equipo argentino, que dirigía Rubén Magnano, se impuso por 87-80 al representativo estadounidense y marcó un hito. Porque cortó un invicto de 58 encuentros que ostentaban los componentes del 'Dream Team', a nivel Selección.


La Generación Dorada del básquetbol argentino, aquella que llegó a la cima por rendimiento y resultados, entregó, quizás, el triunfo fundacional de ese ciclo de gloria hace casi 15 años, con un histórico triunfo sobre el seleccionado de Estados Unidos formado por jugadores de la NBA.
Ocurrió un miércoles 4 de septiembre de 2002 en el Conseco Fielhouse de la ciudad de Indianápolis, por la segunda fase de la 14ta. edición del Mundial de Básquetbol.
El equipo argentino, que dirigía el cordobés Rubén Magnano, se impuso por 87-80 al representativo estadounidense y marcó un hito. Porque cortó un invicto de 58 encuentros que ostentaban los componentes del 'Dream Team', a nivel Selección.
Desde el Preolímpico Portland 1992, USA Basketball había resuelto integrar sus equipos nacionales con jugadores NBA. Y las respuestas fueron automáticas: los norteamericanos, en líneas generales, arrasaban con sus rivales.
Argentina fue un obstáculo duro para el combinado local. Con una defensa sólida y un funcionamiento colectivo cercano al ideal; con paciencia en la circulación de la bola y con una presión que se extendió a todo el campo, Argentina empezó a tejer una diferencia favorable. Así, al término de los primeros 10m., el quinteto albiceleste estaba arriba por 34-21.
"Nos codeábamos con los muchachos y decíamos: `Che, vamos 10 arriba y no reaccionan; llevamos 15 de ventaja y seguimos. Cuándo se van a enojar estos tipos?`", contó, tiempo después, Andrés Nocioni, respecto de los diálogos que los componentes de la futura Generación Dorada mantenían dentro del rectángulo.
Al concluir la primera mitad, el equipo de Magnano llevaba una diferencia apreciable (53-37), con un rendimiento parejo en la mayoría de sus hombres.
El equipo estadounidense, herido tibiamente en su orgullo, ensayó una recuperación en el tercer parcial y quedó abajo 60-66, para alimentar la ilusión de una reacción definitiva.
Pero el talento en mano zurda de Emanuel Ginóbili (15 puntos), la emergente categoría de Luis Scola (13) y un inquebrantable Fabricio Oberto (11 y 9 rebotes), entre otros argumentos, le permitieron a la Argentina conservar la ventaja y enhebrar un triunfo histórico: 87-80.
"Teníamos un sueño y lo hicimos realidad para orgullo de nuestro país. Sabíamos que era nuestra gran oportunidad y a medida que el partido avanzaba nos comprometimos con todo, porque sabíamos que era la hora de la verdad", relató el base bahiense Juan Ignacio "Pepe" Sánchez, pieza clave en el éxito, que por esos días tenía su contrato garantido en Detroit Pistons.
"Me saco el sombrero con la Argentina. Nosotros hemos trabajado dos o tres semanas y caímos contra un equipo que jugó un muy buen basquetbol. Perdimos la compostura con su intensidad", manifestó, una vez concluido el partido, George Karl, el entrenador del seleccionado norteamericano.
"Los felicito (a la Argentina) pero también estoy contento porque esto que sucedió nos permitirá a nosotros sacar conclusiones para determinar qué es lo que necesitamos para ganar el campeonato", remarcó Karl, en relación al rendimiento de su equipo, que luego perdió con Yugoslavia (78-81) y España (75-81), para finalizar en una ilógica sexta colocación.
Mike Krzyzewski, posterior DT de los seleccionados estadounidenses, resaltó "el compromiso y amor" que los jugadores argentinos exhibieron para asestar esa hazaña "magnífica".
Aleksandr Djordjevic, técnico del representativo de Serbia en los últimos Juegos Olímpicos 2016, le dijo a Télam un año atrás, justamente en Río de Janeiro: "Ese equipo de Argentina en Indianápolis fue lo más parecido a la Serbia de los Balcanes. Fue una escuela de baloncesto", estableció en referencia a lo que supo diseñar Yugoslavia en el básquetbol hasta la disgregación política que dividió la región balcánica en distintas naciones.
Después del trascendente golpe ante el seleccionado yanqui, la Argentina siguió su camino en Indianápolis y dejó en el camino a Brasil (78-67) en cuartos de final y a Alemania (86-80), en una de las semifinales.
El partido decisivo con Yugoslavia dejó la amarga sensación de una derrota injusta (77-84, en tiempo suplementario). Pero Argentina ya había sorprendido al mundo y empezaba a ingresar en la consideración de todos en el básquetbol internacional.

SINTESIS
87 Argentina: Juan Ignacio Sánchez 9, Emanuel Ginóbili 15, Hugo Sconochini 7, Rubén Wolkowyski 9, Fabricio Oberto 11 (FI); Luis Scola 13, Andrés Nocioni 14, Leandro Palladino 7, Alejandro Montecchia 0, Gabriel Fernández 2. DT: Rubén Magnano.
80 Estados Unidos: Andre Miller 14, Paul Pierce 22, Jermaine O`Neal 8, Elton Brand 0, Michael Finley 14 (FI); Shawn Marion 4, Reggie Miller 5, Baron Davis 7, Antonio Davis 3, Ben Wallace 3. DT: George Karl.
Parciales: Argentina 34-21, 53-37, 68-60 y 87-80
Arbitros: Romualdas Brazauskas (Lituania)-Itzok Rems (Eslovenia)
Estadio: Conseco Fieldhouse (Indianápolis).
Asistencia: 5.623 espectadores.

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