Más que una nota de opinión esta será una columna donde destacaremos y recordaremos la etapa más gloriosa del fútbol de Comodoro Rivadavia en su historia. Se cumplieron 40 años del ascenso de Huracán al Torneo Nacional de 1971, primera vez que un equipo patagónico se codeaba con los mejores elencos del fútbol argentino con todo lo que ese gran logro significó para el sur de nuestro país.
Un grupo de muchachos que cumplían con la rutina laboral de ocho horas diarias y que con solo 20 días de acelerada preparación entre su clasificación y debut en el nacional afrontó el gran desafío. El nivel futbolístico comodorense contrastó con el nivel superlativo de las grandes instituciones pero Huracán fue ese año “el” referente patagónico al entremezclarse con las grandes potencias.
Para concretar el ansiado anhelo antes el “Globo” fue campeón provincial dejando en el camino a Racing de Trelew y San Martín de Esquel y también regional cuando postergó las aspiraciones del eterno rival Cipolleti de Río Negro, Cuando batió 5 a 1 a Talleres de Cañadón Seco el 5 de setiembre del 71 consiguió la clasificación al certamen nacional. Ese día fue eterna la inmensa caravana de vehículos que acompañó al plantel en el viaje de vuelta a casa.
Visitas ilustres pero con goleadas en contra
En lo estrictamente estadístico, Huracán recibió 55 goles en 14 partidos, solo conoció la victoria ante Juventud Antoniana de Salta con goles de José Sixto Ojeda (fallecido el martes pasado) y Jacobo Pichintínez. El 12 de octubre debutó como local y perdió con San Martín de Mendoza, empató como local con su similar de Bahía Blanca y sumó únicamente 3 unidades. Marcó once goles en todo el torneo, seis fueron aportados por Miguel Angel Toledo.
Fue goleado 9-0 por Newell’s (máximo registro histórico de los rosarinos) y por Banfield 8-1, encuentro en el que el “Bocha” Rodriguez contuvo dos penales y es récord hasta hoy.
Debutó un 9 de octubre del 71 en Córdoba frente a Belgrano y cayó 5 a 1 y oficialmente se transformó en el primer conjunto del sur argentino en intervenir en un Nacional. El 14 noviembre nos visitó River que triunfó con tanto del “Puma” Morete. Toda una proeza perder solo por la mínima diferencia.
Independiente (con Santoro, Sá o Pavoni), Argentinos, Ferro y el Gimnasia de La Plata de Hugo Orlando Gatti también fueron algunos de los adversarios destacados de los dirigidos por Armando Santagat y luego por Oscar Cadars.
Comodoro gracias a Huracán disfrutó de la presencia en casa de Juan José López, “Mostaza” Merlo, Norberto Alonso, Carlos Morete, Miguel Brindisi o Carlos Babington, entre otros jugadores ilustres.
Los testigos presenciales recordarán siempre a Marcelino Britapaja, Juan Carlos “Bocha” Rodríguez, Juan Carlos “Papa” Alvarez, Humberto Aranea, Jorge “Coco” Bersán, Fernando Cárdenas, Norberto Díaz Gago, Antonio “Rocha”Gordillo, Arcelio Hernández, Oscar Hernández, Carlos Lobo, Mario “Pocho” Lorenzi, Armando “Cacique” Nahuelpang, Sixto “Coña” Ojeda, Alfredo Pérez, Jacobo Pichintíniz, Eduardo Rípari, Juan Saavedra, Miguel “Quito” Toledo, José “Chacho”Varela o Germán “Oveja”Vidal.
Operativo retorno con mejores resultados
En la intervención en los nacionales del 74 y 76 el club mejoró considerablemente su actuación con refuerzos rentados provenientes de otros clubes. Esos años consagraron como ídolos eternos a apellidos como Laffitte, Lanza, Britapaja o el “Bocha” Rodríguez quien jugó 27 años en la institución. “Pirulo” Britapaja también fue jugador de San Lorenzo, Vélez, All Boys, Sarmiento de Junín y el futbol de Grecia, Colombia, Brasil y Chile.
Pasaron años de gloria donde se paralizaba Comodoro y toda la ciudad se encolumnaba detrás del equipo que colmaba la mítica cancha del Globo en Barrio Pietrobelli.
Fueron jugadores que nunca habían pisado un terreno de juego con césped y que trabajaban en comercios, empresas o emprendimientos propios que enfrentaron a los planteles profesionalizados y rentados. Fueron amateurs en esos tres campeonatos argentinos ya que el premio por su trabajo --más allá de los viáticos-- era la única satisfacción de representarnos en todo el fútbol nacional. Eso si que fue un verdadero amor a la camiseta, sentimiento que en la actualidad prácticamente ha desaparecido.
Fueron largas filas para conseguir una entrada, simpatizantes de otros clubes que respaldaban desde la tribuna (o los cerros lindantes) al representante patagónico y con las estrellas argentinas y de la selección que nos visitaban.
Lo haya vivido como jugador, dirigente o espectador, ninguno olvidará que cuarenta años atrás Huracán posibilitó que los comodorenses disfrutaran de esos momentos únicos, inolvidables e históricos para todo el fútbol patagónico.
