A la espera de un fallo favorable

Los abogados argentinos insistieron con que no corresponde darles a los buitres un tratamiento más favorable que al resto de los acreedores.

El gobierno argentino y los fondos buitres jugaron el miércoles sus últimas cartas antes del fallo clave de la Cámara de Apelaciones de Nueva York. Fue en una audiencia en esta ciudad frente a los tres jueces, dos mujeres y un hombre, que deberán decidir si el país debe pagarles en efectivo y de una sola vez 1.350 millones de dólares a los fondos NML, de Paul Singer, y Aurelious o si aceptan otra forma de liquidar lo que reclaman. Los fondos buitres ya tienen dos sentencias a su favor: una del juez de primera instancia Thomas Griesa y la segunda de esta misma cámara, que resolvieron que Argentina tiene que empezar a pagarles a esos inversores especulativos.
La estrategia del gobierno nacional, sin embargo, va más allá de esta instancia. Ayer trabajó para convencer a los magistrados de que no corresponde darles a los buitres un tratamiento diferenciado y más favorable que al resto de los acreedores que sí ingresaron a los canjes de 2005 y 2010. Es decir, en todo caso se les puede ofrecer sumarse al canje en similares condiciones a los anteriores y con la misma fuerte quita de capital. Pero los abogados del Gobierno también presentaron argumentos pensando en revertir aquellas dos sentencias que les dieron la razón a los buitres, ya sea en un plenario con los trece jueces de la Cámara de Apelaciones  o a través de la Suprema Corte de Estados Unidos.
Los jueces participaron con preguntas asumiendo posiciones definidas. No intentaron disimular su pensamiento, sino que interrogaron casi como si fueran abogados de una de las partes interesadas. La posición de Raggi es muy favorable a los buitres, mientras que Pooler y el único hombre, Barrington Parker, podrían acercarse a los deseos argentinos. Los argumentos de los abogados del Estado nacional intentaron persuadir a esos dos miembros de la Cámara, no ya para que den marcha atrás con la decisión de que hay que pagarles a los buitres, sino en que reconozcan que no corresponde liquidar el ciento por ciento de lo que reclaman en efectivo –como había dispuesto Griesa en su momento, y que ahora se revisa– o al menos que no pongan al país en situación de default técnico. Las opciones que se abren en esos casos son dos: que la Cámara avale que la solución para los buitres es aceptar la oferta argentina de sumarse a un nuevo canje de deuda, similar a los de 2005 o 2010, o bien que insista en que los fondos especulativos tienen derecho al ciento por ciento, pero no a embargar los pagos que realice el país al resto de los acreedores que reestructuraron su deuda a través del Banco de Nueva York. Si fuera así, el fallo no tendría demasiado impacto para Argentina, dado que podría seguir cancelando la deuda reestructurada y desconociendo la orden de pagarles a los buitres.
Blackman, el abogado de Argentina dijo que los buitres tienen de rehén al resto de los inversores. Estos últimos participaron de la audiencia, al igual que el Banco de Nueva York, y fueron enfáticos en pedir que el reclamo de los buitres no afecte sus intereses. Ese apoyo es considerado clave por el Gobierno, que aclara que el conflicto no terminará con la próxima sentencia de Cámara -que ya quedó lista para ser tomada, probablemente hacia abril-, sino que seguirá en apelaciones ante la propia Cámara y ante la Corte Suprema.

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