A uno de los departamentos del edificio Siglo XXI le llevaron hasta la alfombra

El sereno declaró que no vio nada cuando ingresó a las 23 del lunes a cumplir su turno. Como no hay cámaras en el lugar, los delincuentes actuaron con tranquilidad. Patearon las puertas de diez departamentos del primer y segundo piso hasta destrozar las cerraduras y se llevaron lo que quisieron. Propietarios cuestionaron a la administración del edificio por la ausencia de medidas de seguridad.

Los delincuentes que entre las 21 y 23 del lunes ingresaron al edificio Siglo XXI y robaron en diez departamentos de los pisos primero y segundo, se llevaron hasta la alfombra de una de las viviendas.
Según la policía, el moderno edificio de calle Bahía Bustamante 831, en el sector costero del centro de Comodoro Rivadavia, carecía de cámaras de seguridad y el sereno encargado de resguardar los departamentos durante la noche ingresó recién a las 23. En ese sentido, algunos habitantes del edificio cuestionaron al administrador Santiago Ruiz por las insuficientes medidas de seguridad.
Uno de los damnificados le contó a Diario Patagónico que los departamentos de los dos primeros pisos habían quedado sin moradores la noche del 31 de diciembre. Y que incluso ninguno de los diez departamentos -cinco en cada piso-, tenían la luz prendida, por lo que los delincuentes se percataron de la ausencia de personas.
Santiago, uno de los habitantes del segundo piso que resultó víctima, comentó que él mismo fue quien advirtió lo sucedido cuando el 1 de enero a la 1:30 llegó hasta el departamento que alquila y encontró su puerta de acceso violentada.
Los delincuentes no barretearon la puerta, sino que la destrozaron a patadas. La madera cedió sin mayor esfuerzo a esa acción de los ladrones, como ocurrió en los demás departamentos a los que ingresaron.
Al percatarse del robo, Santiago observó que a sus cuatro vecinos del segundo piso les habían robado de la misma forma, por lo que bajó a avisarle al sereno, quien relató que no había observado nada extraño en el horario en que ingresó a cumplir con su turno.
Cuando empezaron a recorrer los pasillos, el damnificado y el sereno se encontraron con que en total diez departamentos habían sido violentados y dieron aviso a la policía.
En su caso Santiago se percató que le habían llevado una notebook, una cámara fotográfica Canon G12 para buceo, así como un reloj computadora Suunto D4, también para buceo y valuado en miles de pesos. Los delincuentes habían revisado cada uno de los muebles existentes en su departamento.

HASTA LA ALFOMBRA
Mientras pensaba qué más le habían robado, Santiago se dio cuenta que estaba parado en el living y que estaba su televisor LCD, pero no así la alfombra. Los ladrones se habían llevado hasta la alfombra de cuero de animal que había colocado en el lugar.
La policía cree que actuaron al menos tres delincuentes por la cantidad de elementos que se llevaron de los distintos departamentos. Se alzaron con dinero, y alhajas, elementos de computación y electrodomésticos. Sin embargo, todavía resta que algunas de las víctimas formalicen la denuncia, ya que se hallaban de viaje cuando ocurrió el robo.
Dos ventanas de los departamentos del primer piso fueron encontradas abiertas por lo que la policía presume que los ladrones salieron por ese lugar, para evitar hacerlo por el frente del edificio. Los investigadores levantaron huellas e intentan dilucidar cómo ingresaron por la puerta principal del complejo sin ser percibidos por nadie.
Nino, el portero, le comentó a este diario que a las 19 termina su turno y que sólo se puede acceder por el acceso principal si se cuenta con una llave o si alguien acciona el portero eléctrico desde alguno de los departamentos.
Mientras, según Santiago no es la primera vez que roban en el moderno edificio, ya que en una ocasión anterior cuando bajaba al estacionamiento se encontró con dos delincuentes.
Uno de los ladrones estaba escondido al lado de un vehículo. Cuando Santiago lo observó, el delincuente lo amenazó haciendo referencia a que tenía un arma de fuego entre sus ropas para que se quedara quieto. Mientras el otro ladrón desde una de las ventanas del primer piso le preguntó a su cómplice: “¿Ahora sí?” A lo que éste le respondió: “Sí dale”. Entonces, saltó por la ventana, se subieron a un vehículo que esperaba en el estacionamiento y escaparon. 

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