Abrazados y a los besos funcionarios festejaron un cumpleaños

Al menos dos funcionarios de la ciudad mendocina de General Alvear y una decena de trabajadores municipales utilizaron una dependencia oficial dedicada al trabajo con personas con discapacidades para celebrar el cumpleaños de una empleada en medio de la cuarentena.

La fiesta que protagonizaron funcionarios mendocinos no solo transgredió la normativa que prohíbe reuniones de más de diez personas ante la pandemia de coronavirus, sino que además sus participantes no usaron tapabocas ni respetaron la distancia social, y publicaron la celebración en las redes sociales.

El hecho ocurrió el martes pasado por la noche, cuando un grupo de trabajadores municipales decidió "hacer un break" durante la jornada y festejar el cumpleaños de Marisa Gambarelli, una trabajadora del Taller de Discapacidad.

La reunión se concretó en el polideportivo donde se dictan cursos y contó con la participación de una veintena de personas, el doble de lo que permite la legislación preventiva dictada desde la aparición del Covid-19 en esa provincia.

General Alvear, un distrito gobernado por el radicalismo, apenas ve pasar la pandemia que en Mendoza afectó a 179 personas y causó la muerte siete. No obstante, allí se puso en marcha el mismo protocolo que rige en distintos lugares del país para prevenir los contagios.

Si bien la transgresión del cumpleaños de Gambarelli no es la primera que ocurre en ciudades que relajaron las medidas de aislamiento social, la gravedad del caso reside en que fueron las propias autoridades municipales quienes violaron el aislamiento social obligatorio.

Entre los presentes estuvieron el secretario de Desarrollo Social, Pablo Reyes, y el director municipal de Contingencias, Fernando Álvarez. A ambos se le iniciaron sumarios administrativos, al igual que a los empleados de otras dependencias que, no obstante, estuvieron en el festejo y el lugar que no les correspondía. También se les pidió que se presenten en la Justicia y se autodenunciaran.

Una vez desatado el escándalo, Reyes reconoció que “el 100 por ciento del error” fue de él. Dijo que “tendría que haber hecho que eso no pasara” y explicó que la reunión alrededor de una mesa, con postres, torta y canto del cumpleaños “no fue una fiesta” porque “se dio dentro de un ámbito de trabajo”.

“Era la hora del desayuno y llevaron una torta para agasajar a una de las chicas que trabaja en el taller de Discapacidad. Eran compañeros de trabajo”, intentó excusarse. A las declaraciones del funcionario en los medios locales le siguió la de Álvarez, quien utilizó su cuenta de Facebook para recomendarle a los vecinos de General Alvear que “debemos seguir cuidándonos y cuidando a nuestras familias” y dar más detalles de color a lo ocurrido.

En su escrito, ante todo pidió “disculpas por lo acontecido en el día de ayer” y luego contó que todo ocurrió durante “una nueva jornada de trabajo un lugar donde, cada día, se elaboran tortitas para compartir en los merenderos donde se asisten a familias afectadas por la pandemia”.

Quienes alertaron sobre lo ocurrido fueron los concejales del Frente de Todos Hebe Katzer, Javier García y Ariel Andrés, a través de una nota enviada al intendente, el radical Walther Marcolini, en la que le pidieron la renuncia de los funcionarios.

En diálogo con los medios locales, Andrés, quien además es presidente del bloque de concejales del Justicialismo, consideró que “es lamentable, mientras que por un lado la gente de Alvear hace un gran esfuerzo por otro tenemos este tipo de hechos. El intendente deberá tomar medidas pero creo que los implicados deberían ahorrarle el tiempo y renunciar”. Al respecto, Reyes admitió que se puso “a disposición del intendente” y aseguró que “no tendría problemas con eso”, en referencia a la renuncia.

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