Absolvieron al jefe del GEOP por abusos cometidos en Corcovado

El jefe del Grupo Especial de Operaciones Policiales (GEOP), comisario Miguel Gómez, resultó absuelto en el marco del juicio que se llevó a cabo en su contra en Esquel, por los incidentes ocurridos en marzo de 2009 en la localidad de Corcovado durante la búsqueda de un prófugo. Sin embargo, se pidieron nuevas medidas para evitar que la policía actúe amparada en el anonimato.

El tribunal colegiado que juzgó al jefe del GEOP estuvo integrado por los jueces Jorge Criado, Martín O’Connor  y Daniel Camilo Pérez, quienes si bien consideraron que existieron irregularidades y abusos cometidas por miembros de la Policía del Chubut, durante los allanamiento efectuado  en marzo de 2009 en la localidad de Corcovado, afirmaron que éstos no fueron cometidos por el GEOP sino por integrantes de otras divisiones.
En un fragmento de la lectura de los votos, el juez O’Connor se refirió al procedimiento en la casa de Angel Ricardo Garcette, en el cual a su criterio se constató un hecho abusivo por parte de un integrante del GEOP.
Al respecto recordó: “el GEOP, al irrumpir en la casa de Garcette, lo encontró a este sentado en una silla mirando televisión y al no tirarse inmediatamente al piso, un uniformado lo tiró de un culatazo al suelo y, mientras éste caía,  le propinó un puntapié en la zona de la cintura, ocasionándole un hematoma”. Ese relato le llegó al magistrado a preguntarse “¿Para qué la patada? Si con el culatazo del arma bastaba para reducirlo”.
Si bien consideró esa acción como atravesada por el sendero de lo injusto y constitutiva de una mortificación moral excesiva y abusiva, sostuvo que Gómez no puede responder por este hecho porque no fue el autor y ni siquiera habría estado presente, sino que sería un exceso cometido por un agente en particular.
En otro fragmento del fallo los jueces coincidieron con que la situación que se vivió en Corcovado tuvo muchas aristas de irregularidades y abusos, pero no por parte del Grupo GEOP sino por “efectivos de Brigadas de Investigaciones o de Drogas, quienes también se conducían encapuchados y por eso fueron confundidos con el grupo de élite”.
A todo esto, el juez Jorge Criado destacó que en los registros de video exhibidos observó a efectivos policiales encapuchados, sin uniformes o distintivos identificatorios, armados al estilo de la guerrilla y haciendo alarde de un despliegue intolerable de actuación en un marco de impunidad.
“Lo que no vi en los videos, lo leí en los ojos de algunos testigos que desnudaron su miedo creíble y en las palabras de idóneos profesionales que tuvieron la tarea de abordar el tema después de una tragedia. Que un niño tema al uniforme de una fuerza de seguridad es una deformación insoportable del sentido moral de una sociedad y un cachetazo en el alma de cientos de funcionarios públicos que día a día ponen en riesgo sus vidas en su propósito funcional”, dijo.
En el tramo final, el juez O’Connor se refirió al uso de capuchas y demás elementos que cubren el rostro de los policías en diferentes procedimientos.
“Una cosa es la ropa ignífuga que utiliza el GEOP y otra es la capucha como prenda para cubrir el rostro. En general toda capucha me remite a épocas oscuras de nuestro país. Un rostro cubierto es sinónimo de impunidad y la impunidad es hermana del exceso”, concluyó.

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