El caso se remonta a 2015, cuando una mujer peruana, que por entonces tenía 22 años, fue atacada después de que los hombres le pusieran drogas en su trago mientras estaban en un bar. Los peritos médicos constataron que sus heridas eran coincidentes con un abuso y que había altos niveles de benzodiacepinas (medicamentos con efectos sedantes) en su sangre.
A pesar de que los hombres habían sido condenados por el delito en 2016, el tribunal de Apelaciones de la ciudad de Ancona, conformado por tres mujeres, puso en duda el testimonio de la víctima porque aseguraron que ella no era atractiva. Las juezas fundamentaron sus conclusiones con la foto de la víctima, luego de que los acusados dijeran que no podían sentirse atraídos por ella, y por el hecho de que uno de ellos registró el número de ella en su teléfono móvil con el nombre de “vikingo”.
Según publica Página 12, las críticas no tardaron en llegar y el viernes, mientras miles de mujeres luchaban por sus derechos en el Paro Internacional de Mujeres, más de 200 personas se apostaron en los tribunales para expresar su enérgico repudio a la sentencia por considerarla “medieval”. "Lo peor es el mensaje cultural que vinieron de tres jueces que absolvieron a estos dos hombres porque decidieron que era improbable que quisieran violar a alguien que se viera masculino", manifestó Luisa Rizzitelli, portavoz de Rebel Network, el grupo que organizó la protesta en Ancona.
El caso ahora será retomado por una Corte en Perugia
