Acusan a investigador argentinode haber robado mapas incunables

Un investigador argentino sería el autor del robo de dos mapamundis incunables de 1482 sustraídos de la Biblioteca Nacional de España, según afirmó ayer la escritora y ex directora del organismo, Rosa Regás.

Barcelona (Télam)
El robo de los mapamundis detectado el viernes pasado fue el desencadenante para que Regás presentara su dimisión irrevocable este lunes al Ministro de Cultura español, César Antonio Molina, quien había realizado una valoración «muy negativa» de su gestión.
La escritora, que dejará mañana su función, cuando se reúna el Consejo de Ministros, dijo ayer en declaraciones a Catalunya Radio que se sabe «el nombre, la personalidad, la dirección y la nacionalidad de la única persona que consultó estos libros» de donde desaparecieron los mapas.
«Es un señor que era argentino y ahora tiene la nacionalidad española», dijo Regás sin mencionar su nombre.
Es «un investigador» «al que se le había dado el carnet en febrero de 2004» y venía avalado por el embajador de España en Buenos Aires (en ese momento Manuel Alabart), añadió la ex directora de la Biblioteca Nacional.
Regás aseguró que tenían indicios de quién había sido el autor del robo pero estos datos se han mantenido en secreto por orden de la Unidad de Patrimonio Histórico de la Guardia Civil, que intervino en el caso, hasta que el Ministro de Cultura obligó a hacer una conferencia de prensa contradiciendo esas órdenes.
La ex directora indicó que cuando se producen este tipo de robos es difícil enterarse, porque «cada semana vienen 300 o 400 investigadores, y solicitan entre 3, 4 o 5 libros cada uno».
No obstante, Regás explicó que se enteraron porque estaban buscando esos mapamundis para que formaran parte de una exposición sobre «tesoros» de la Biblioteca Nacional.
Los ejemplares sustraídos, que datan de 1482, estaban guardados en la sala Cervantes de la Biblioteca Nacional y formaban parte de la edición incunable de la obra de Plotomeo Cosmografía.
«No podíamos denunciar en base a indicios», expresó Regás, quien tuvo conocimiento del robo el 22 de julio pasado, y ordenó una investigación con microfilms para revisar página por página todos los ejemplares de esa misma edición, que no están numerados, para saber con exactitud si se habían robado o no.
En el marco de la investigación que lleva a cabo la Guardia Civil para esclarecer este ataque al patrimonio cultural e histórico, se supo también que una o más personas, aún no identificadas, arrancaron varias hojas de cuatro libros de los siglos XVI y XVII.

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