Trascendieron los planes del ahora exfuncionario tras su renuncia y el cerco judicial en su contra.
La tumultuosa salida de Manuel Adorni del Poder Ejecutivo continúa sumando capítulos que mezclan la alta política con el plano tribunalicio. En las últimas horas, el periodista Eduardo Feinmann sacudió el escenario mediático al revelar el drástico vuelco que el jefe de Gabinete planea darle a su vida.
Supuestamente acorralado por el mal clima social en los ámbitos públicos y el avance de las causas judiciales que se iniciaron tras su renuncia, el también exvocero al parecer piensa en emigrar, según los detalles que dio el periodista este miércoles.
“Me cuenta Mariano Roa que aparentemente Manuel Adorni habría deslizado que se quiere ir a vivir a Uruguay. Recordemos que allí en Uruguay está uno de sus mejores amigos, el periodista (Marcelo) Grandio, que vive allí”, lanzó el conductor del programa.
De acuerdo con la información aportada en el programa periodístico, la drástica decisión del ex portavoz del Gobierno no responde únicamente a una búsqueda de nuevos horizontes profesionales, sino al drástico cambio en su vida cotidiana y a la pérdida de anonimato tras su paso por la gestión pública.
Feinmann detalló el fastidio y la preocupación que el propio Adorni manifestó a sus allegados en los últimos días. “Él mismo está diciendo 'no puedo caminar por la calle, me putean todos'. Y en Uruguay está su querido amigo”, relató, graficando el nivel de hostilidad que el exvocero percibe al transitar por la vía pública en Buenos Aires.
A pesar de las intenciones de Adorni de cruzar el charco para instalarse en el país vecino junto a su entorno de confianza, su situación procesal asoma como el principal y más complejo obstáculo. Las investigaciones en su contra por presuntos delitos cometidos durante su ejercicio de la función pública ya comenzaron a limitar sus márgenes de maniobra.
Ante la hipótesis de un traslado definitivo a Uruguay, los panelistas advirtieron que el avance de los expedientes penales cambiará las reglas de juego. “Eventualmente, dependiendo de cómo vaya el marco de la causa, va a tener que pedir autorización judicial para ausentarse de su domicilio”, recordaron al aire, dejando en claro que el exfuncionario podría quedar formalmente arraigado en el país si los magistrados a cargo consideran que existe riesgo de eludir el accionar de la Justicia argentina.
