La futbolista Aitana Bonmatí Conca acarició el oro por tercera vez este año. La campeona de Europa y de Liga con el Barça, y campeona del mundo con la selección española conquistó el trofeo de su compañera Alexia Putellas, coronándose como la mejor jugadora del mundo, esta vez a nivel individual, después de conquistar el cielo futbolístico.
Aitana fue galardonada con el Balón de Oro bajo el brillo de los focos, pero un día fue de las que tuvo que pasar por la oscuridad, sufriendo insultos por jugar al fútbol siendo niña. Hoy esos insultos son un murmullo lejano y mientras firma autógrafos a miles de niñas que la miran con admiración, puede pensar en su dorada, y trabajada, trayectoria.
Un recorrido que la sitúa como la segunda mujer española, y tercera futbolista de dicha nacionalidad tras Putellas y Luis Suárez, en conseguir el máximo reconocimiento individual en el mundo del fútbol.
De las que nunca lo hubiese creído si le hubieran dicho que podría dedicarse al fútbol, Bonmatí nació en un pueblo del Garraf, a unos 40 kilómetros al sur de Barcelona, hace 25 años, y allí es donde se hizo futbolista.
La mediocampista diestra, una interior que se mueve preferentemente por la banda derecha, lleva tiempo mostrando de lo que era capaz con el balón, bailando en todos los sectores del campo, escabulléndose, asistiendo, anotando, y ayudando a construir jugadas como el que pinta en un lienzo.
Hasta hoy, que ha pulido su arte y alimentado su convicción, y con solo 25 años, pocas cimas le quedan por conquistar.
Cinco Copas de la Reina, cuatro títulos de Liga, tres Supercopas de España, dos copas de Europa con el Barça, dos europeos en categorías inferiores y una Copa del Mundo con la Selección, además del premio a mejor jugadora del Mundial y mejor jugadora de la UEFA este último año, completan un palmarés solo a la altura de la mejor del mundo.
“Es un premio individual, pero no sería posible sin vuestro trabajo”. También se acordó de los tres clubes de su carrera, el CD Ribes, el CF Cubelles y, especialmente, el FC Barcelona: “Gracias por apostar por nosotras cuando nadie creía, por darme la oportunidad de ser futbolista profesional. ¡Quién me hubiese dicho cuando era niña que jugaría en un Camp Nou lleno!
En una imagen mucho más humana de la Aitana extracompetitiva a la que estamos acostumbrados, no se olvidó de sus padres, que la acompañaron en París: “La lucha y resiliencia que llevo dentro, es gracias a vosotros”.
Han pasado cinco años desde que Ada Hergerberg tuviese que responder si hacía twerking cuando recibía el primer Balón de Oro femenino de la historia. El fútbol femenino hoy nada tiene que ver con el de 2018 y el discurso de Aitana sobre el escenario del Theatre du Chatelet es el mejor ejemplo de que algo ha cambiado. “Debemos ser más que atletas. Luchemos juntas para conseguir un mundo más justo”, pidió en inglés a todas las futbolistas del mundo.
Tras seguir sin pestañear, aunque logrando no emocionarse, un precioso vídeo con mensajes de su padre, Vicent Conca, sus amigos y el club Ribes, le preguntaron por las palabras de Pep Guardiola, que comparó a Aitana Bonmatí con Andrés Iniesta: “Me siento muy orgullosa de haber nacido el mismo día que Pep Guardiola. Es un ídolo para mí. No lo vi jugar, pero sí que pude vivir la época tan gloriosa que nos dio. Los años de Iniesta, Busquets, Messi, fueron los mejores de mi vida. Que te comparen con Iniesta es algo único”, sentenció.
