Una familia domiciliada en la calle Alejandro Korn, del barrio 25 de Mayo, quedó presa en su propio domicilio por temor a sufrir alguna consecuencia si se acercaban al lobo marino que se había echado en la puerta de su vivienda.
El animal merodeaba la zona desde hace días y los vecinos ya habían llamado a Defensa Civil y al Senasa, sin obtener respuestas.
La dirigente vecinal, Fabiana Ramos, se mostró sorprendida porque en los 46 años que ella lleva viviendo allí jamás había sido testigo de algo similar, aunque ya la semana pasada tuvieron indicios cuando otro lobo marino apareció en la zona de fogones. Sin duda, las marejadas influyeron en esta situación.
Finalmente, la familia sitiada optó el sábado por llama a la Policía y fueron dos de sus miembros, quienes adoptando las precauciones del caso, con vestimenta especial, guantes y barbijos, retiró al animal que parecía enfermo porque apenas se movía por sí solo; lo subieron a una caja y lo arrojaron al mar.
