Alarma por el impacto de la variante Delta en niños menores de 12

A pesar de la tasa de vacunación en Estados Unidos en las últimas semanas se triplicó la cantidad de internaciones de pacientes con coronavirus.

El director de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, Francis Collins, advirtió este lunes que 1.450 niños menores de 12 años permanecen internados por Covid-19 en ese país, la mayor cifra desde el inicio de la pandemia de coronavirus.

Las autoridades sanitarias estadounidenses atribuyen ese aumento a la incidencia de la variante Delta del virus en los más chicos.

Éste fue uno de los rasgos más sobresalientes de la tercera ola de Covid-19 que sorprendió a los estadounidenses, que en gran parte del territorio habían flexibilizado las restricciones, incluyendo el uso de barbijos, luego de que el 70% de la población se hubiera vacunado.

En diálogo con la cadena ABC News Collins consideró que el país "nunca debería haber llegado al punto en el que está con el rebrote de los casos de coronavirus en los más jóvenes, incluidos niños", y destacó que "casi todas las muertes han sido de personas no vacunadas".

En el mismo sentido, afirmó que precisamente "muchos de los menores de 12 años que fueron hospitalizados no están vacunados".

Collins admitió no contar con "datos rigurosos" que apunten a que la variante delta sea más grave para los pequeños, pero aseguró que escucha la preocupación de los pediatras porque en este nuevo pico de los contagios de la enfermedad "los niños que están en el hospital son más numerosos y están más gravemente enfermos".

El funcionario recomendó a los padres ante el inicio del año escolar que piensen en las mascarillas como un "dispositivo médico que salva vidas" y no como una "declaración política o una invasión de sus libertades", en tanto que enfatizó que su uso evitará brotes que obliguen a regresar al aprendizaje remoto.

Desde hace días viene creciendo la preocupación en Estados Unidos porque el número de hospitalizados por coronavirus se triplicó en el último mes. De un promedio de aproximadamente 12.000 pasó a casi 43.000, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés).

Si bien no está cerca de los casi 124.000 hospitalizados en el punto máximo del repunte del virus en enero pasado, los profesionales de salud dicen que esta ola es quizás más inquietante debido a que los casos se multiplican con mayor rapidez que en las anteriores.

Florida, Georgia y Luisiana suman por sí solas cerca del 40% de las internaciones de todo el país. Son precisamente los Estados que presentan las tasas de vacunación más bajas del país, con alrededor del 38% de sus habitantes completamente inoculados, aunque Florida está más cerca de la tasa nacional, con 49%.

Los hospitales de Florida se volvieron a saturar de pacientes con Covid-19 y se vieron obligados a suspender las cirugías no urgentes y colocar camas en salas de conferencias, un auditorio y una cafetería.

En Georgia, los centros médicos están rechazando pacientes por falta de espacio y un hospital de Luisiana tuvo que posponer un trasplante de órganos.

Las autoridades sanitarias del condado de Los Ángeles habían informado el sábado pasado la mayor cifra diaria reportada en meses.

El desconcierto por el repentino cambio de situación llevó a un intercambio de culpas por el aumento de los casos de Covid-19 en el país. Por una parte, el gobernador de Florida, Ron De Santis, y el de Texas, Greg Abbott, están entre quienes más abiertamente responsabilizaron a los mexicanos. Pero también, del otro lado, se les apunta a los republicanos por oponerse al uso obligatorio de mascaras faciales y por la desinformación de Fox News, Newsmax, AON y otros canales de derecha sobre la efectividad de las vacunas.

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