Aldo Novelli

Aldo Luis Novelli dice ser «poeta, cuentista, ensayista, inquisidor del alma humana y habitante de bares nocturnos». Nació en Neuquén en 1957. Sus libros publicados son: «La noche del hastío» (Editorial Limón, 2003); Plaqueta «16 poéticas» (Editorial Limón, 2004); «Agonistas del fin del mundo» (Editorial La luna, 2005). Ha publicado poemas, cuentos y ensayos en diversas revistas de literatura y páginas digitales; y ha sido incluido en numerosas antologías poéticas. Fue miembro del jurado del Fondo Editorial Neuquino. Integró el grupo de poetas «Poesía en Trámite» y «Poetas del Montón».

amigos
Juan y José nacieron en distintas ciudades.
vivieron cuarenta años sin conocerse.
una tarde cualquiera José
con el corazón inmóvil
cayó en medio del gentío.

la gente miraba al tipo tirado
y lograba esquivarlo.

Juan se detuvo
y se agachó a golpearle el pecho.

cuatro horas estuvo en eso
entre las sombras de una calle desolada
hasta que el tipo abrió los ojos:
- no sabía bien como se hacía esto...- dijo Juan.
- bueno, tuviste tiempo de aprender- balbuceó José.

desde ese día nunca más se vieron.

nunca se olvidaron.
****
amor guerrillero
fui yo mi amor
quien voló desde el desierto a tus pies
a dibujarte en ellos mis ojos.

volé sin alas y
cuando me lo dijiste
la decepción fue tan grande
que arrasado por la realidad
caí estrepitosamente a tierra
junto a las torres gemelas.

la burbuja de bienestar
estalló entre tus piernas.

y a los nueve meses te nacieron guevaras sin rostro.
****
poeta
alguien grita en la oscuridad.

una boca sangra
apoyada sobre un desgastado mantel.

alguien bufa
contra un cuerpo caliente
y cree que ama.

un perro ladra a la luna
sin entender.

en esta pieza oscura
alguien aúlla sobre un papel.

apenas otro vulgar ladrido
en un borde de la noche.
****
milagro
son las tres de la tarde.

un perro camina por la calle
levanta el morro
huele el aire del pueblo.

el hombre camina por la vereda
ve al perro y entra a la iglesia.

habla con Dios o cree que habla
le hace la pregunta
hace veinte años que le hace la misma pregunta.

al rato sale de la desolada iglesia
mira la calle
ve al perro montado sobre una perra.

baja la cabeza
da la vuelta decidido
y vuelve a entrar.

se arrodilla frente a él
extiende los brazos en cruz
y se crucifica
con una bala en medio de los ojos.

desde ese día
la efigie del santo
chorrea sangre tibia por las heridas de la frente.
****
recuerdo
recuerdo una noche
soñé con ella.

al levantarme la encontré en la cocina.

hablamos del amor
- era pasión - me corrigió.
- nunca hubo otra - le dije.

a la mañana siguiente se fue para siempre.
****
El perro de al lado
Hace tiempo que el perro no ladra
paso atento esperando sus amenazas
y nada,
no aparece entre las sombras
gritando su signo en esta tierra.
Nunca supe quienes vivían al lado
pero siempre me confortó ese vecino que ladraba,
su atención en mí
me recomponía en el mundo
me asignaba un cuerpo entre la viscosidad reinante.
Ese perro innombrado
hasta me escarbaba dudosas sensaciones:
el pánico a reconocerme
en la inmediatez de una calle.

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