Alejandra "China" Zamora: convicción y pasión en tiempos de pandemia

El boxeo es una de los deportes individuales donde el 90 por ciento depende de quien se sube al ring y entrena, no solo en los espacios pautados, sino también en su vida personal. Haciendo de la disciplina y los buenos hábitos la base para trascender. La "China" y la familia que formó con Héctor "Tigre" Saldivia lo entienden así y no aflojan en lo que se refiere a preparación física.

La entrevista de El Patagónico con la boxeadora Alejandra “China” Zamora, desde Ciudadela y vía telefónica, la encuentra con la guardia en alto. Aplicando una rutina de limpieza a fondo del hogar que se concreta los sábados y que cuenta con el apoyo de los miembros de la familia que formó con otro “campeón” de la vida como Héctor “Tigre” Saldivia.

“Me reconozco media hinchapelotas con la limpieza. A lo largo de la semana tratamos de mantener el orden en casa y el sábado le hacemos ‘chapa y pintura’ al hogar. Hasta en eso mantengo una rutina. Siempre fui así, no solo en el boxeo. Se me metía algún objetivo en la cabeza y trabajaba en pos de ello”, refiere entre risas la “China” del otro lado del teléfono.

De excusas, Alejandra no entiende. Es cierto que la jornada ventosa le dificulta la tarea de limpieza en el hogar, pero ella es una mujer de convicción y pasión. Y cuando se convence no hay obstáculos.

“A la noche repaso mentalmente que cosas faltaron por hacer o si faltó algo. En base a ello ‘programo’ el siguiente día. Acá es como decimos siempre en la escuela (municipal 1 que dirige su padre Robinson Zamora) ‘la verdadera pelea es la vida misma’ y eso nos permite estar bien, siempre atentos a lo que acontezca y con tiempo para disfrutar en familia”, recalca.

DETERMINACION

Si es una mujer empoderada, la “China” no lo dice. Sí tiene en claro que lo que se propone lo hace. “En el boxeo, todo depende de vos. Desde dar el peso hasta entrenar, y cuidarte con la comida y el peso. Yo nunca tuve que volver a dar el peso. A mí me decían ‘tal día peleas y tenés que dar el peso’. Y yo me mentalizaba, trabajaba para ello y daba el peso. Porque acá se trata de no mentirse a uno mismo y no faltarle el respeto a tu entrenador que está en tu esquina y a la gente que pagó una entrada para verte arriba del ring y que viene a ver un buen espectáculo por parte tuya”, sentencia.

En el cuadrilátero, su última presentación fue en octubre pasado en Nevada (Estados Unidos) cuando fue derrotada por KO Técnico en el 6º asalto de combate ante

Mikaela Mayer en la categoría super pluma.

“Yo creo que podía seguir, pero no sé qué hubiera pasado. Porque una cosa sos vos peleando y con la sangre caliente y otra la que observa tu esquina. En ese sentido confío en mi viejo como entrenador. La idea, más allá del resultado, es tratar de terminar entera. Yo gracias a Dios, y a una preparación consciente, nunca me lesioné o terminé mal golpeada. Los golpes que recibís arriba no son vitaminas”, compara.

GUARDIA ALTA

Un boxeador nunca sabe cuándo le llega la próxima pelea. Lo ideal es que siempre esté preparado y con la guardia alta. Por supuesto que con la pandemia es mucho más difícil hablar de certezas. Pero la “China” rescata el vaso medio lleno.

“Yo entiendo lo que estamos pasando. Pero en lo particular miro a mí alrededor y tengo a mi familia, tenemos salud y nos cuidamos. No sólo por la pandemia sino que nos cuidamos para la vida (porque el día de mañana me gustaría poder disfrutar y jugar con mis nietos). En nuestro caso vivimos en Ciudadela y tenemos todo un campo para atravesar corriendo rumbo a Diadema. Siempre tratamos de ir los 5 (ella, su esposo, su hija y sus dos perros) porque cuando empezó la pandemia no pensamos que iba a durar tanto. Y acá en casa no tenía nada para entrenar. Así que salimos a correr para mantenernos”, detalla.

La vuelta a pegarle a la bolsa es reciente. Así como la pandemia saca lo mejor y lo peor de nosotros, en el caso de Alejandra tuvo su recompensa en la actitud de Ariel Araneda.

“Ariel (Araneda) tiene su gimnasio cerca de la casa de mi papá. Y nos invitó y nos hizo un lugar para pegarle a la bolsa. Estábamos en eso hasta hace unas semanas atrás. Ahora que se volvió en restricciones a los gimnasios tenemos que esperar”.

Por lo pronto, Zamora vive su cotidianeidad apegada a una rutina, con convicción y pasión. Valores que le permiten optimizar tiempos y disfrutar de sus afectos. Y que permite construir con responsabilidad no solo una carrera arriba del ring sino la solidez de una familia.

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