Alejandro Ripoll y su ímpetu por incursionar en nuevos desafíos

Nació en una familia de atletas que lo animó a no amilanarse pese a su asma que lo acompañará de por vida. A los 5 años se inició en natación en el Huergo y de la mano de Sergio "Tano" Pizzi. Luego continuó en básquet formativo en Gimnasia y la "Fede". Inquieto, sobre los 25 se dedicó a correr, sumó Cross Fit y boxeo en paralelo. Cerró 2017 con dos campeonatos del "Spartan Race" en Chile. El 22 de abril correrá "La Roca" en Buenos Aires.

por Angel Romero

a.romero@elpatagonico.net

Muchos deportistas –por cábala o porque representa un recuerdo para ellos- llevan a la hora de entrenar o competir, una medallita, un anillo o un tatuaje que resignifica porque hacen lo que hacen o como elemento motivador. Hoy es uno de los tres mejores exponentes de las carreras con obstáculos que congrega a los exponentes del Cross Fit en diversas partes del continente.

Alejandro Ripoll lleva un inhalador en una de sus medias, y ese aparato lo acompaña desde que nació cuando se le declaró un cuadro de asma.

Fuera de amilanarse, su familia –padre Eduardo (atleta) y hermana Paulina (triatleta)- lo acercó a los 5 años a relacionarse con los deportes a través de la natación en la pileta del Huergo y con Sergio “Tano” Pizzi como entrenador. Luego continuó básquet en Gimnasia y Federación Deportiva, pero nunca se sentía “lleno” con las disciplinas.

“A los 25 años me largué a correr en calle. Pero aun así no me sentía completo. Así que en paralelo comencé boxeo. Y cuando retorné de Buenos Aires me inicié en Cross Fit en ‘Kosten’, pero yo no quería tanto levantar peso sino mantener la velocidad y desafiarme en algo novedoso”, sostuvo Alejandro a El Patagónico.

De esta manera, y desde hace cuatro años, Ripoll se volvió autodidacta, combinó los deportes de la juventud con un circuito de entrenamiento que posee y cedió gentilmente el Regimiento de Infantería Mecanizada 8 en Km 11.

“Con los obstáculos fue encontrando lo que me gustaba. Y como me gusta innovar, en el galpón del comercio que tenemos con mi familia me armé una palestra para practicar escalada”, describió.

TERCERO A NIVEL

SUDAMERICANO

Las carreras de obstáculos fue la medida que encontró a sus pretensiones. Así, Alejandro se anotó en las “Spartan Race”, que son considerados el circuito más exigente para los amantes del Cross Fit.

“Me anoté primero en categoría Sprint (7K con 16 pruebas a superar, que van desde pozos con agua, barro, saltar paredones o llevar por tramos peso muerto). Y la verdad que me fui muy bien porque salí primero en la general.

Ripoll le sumó adrenalina a la exigencia y empezó a participar en la categoría Elite, y en las distancias “Súper” (14K con 25 pruebas) y “Beast” (Bestia, con 21K y 30 obstáculos).

En 3 participaciones en Chile sobre 2017, Alejandro cosechó dos 1° puesto y un tercer lugar. No conforme con ello, inició enero en el “Spartan Race” de Brasil donde quedó 4°. Ahora se prepara para “La Roca” el 22 de abril a realizarse en la localidad bonaerense de Escobar.

De su asma, Ripoll no reniega. Convive con ello y supo tomar decisiones sabias como dejar de fumar.

“Mi familia de chico no dejó que me ‘achicara’. Al contrario, de chico me llevaban a correr a Esquel y el solo cambio de clima me mataba los pulmones. Pero yo iba y corría igual, luego terminaba en el hospital y con una inyección el asma era cosa del pasado”, rememora.

De vez en cuando, Alejandro reconoce que le faltan pulmones a la hora de correr. Y eso lo obliga a una pausa y retomar los entrenamientos diarios (seis veces por semana) en la jornada de la tarde.

“Yo no me puedo quejar. Es más, muchas veces a la hora de almorzar mi viejo (que tiene 63 años y viene de correr 200K en ‘La Misión’) se pone los ‘cortos’ y sale a correr. Entonces yo no tengo excusas”, concluye el deportista que encontró un desafío acorde a sus expectativas.

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