Alerta: para analistas, EE.UU.alcanzó su techo en ventas

Las cifras se mantienen por encima de los 17 millones de unidades patentadas. Aunque vienen en baja desde hace dos años y se espera que siga en declive en 2018.

En medio de la lujosa escenografía del Salón del Automóvil de Detroit NAIAS, que se lleva a cabo hasta 28 de enero, el ánimo no es el mismo que otros años: por primera vez desde la crisis financiera de 2008 las ventas en el mercado automotriz estadounidense decayeron en 2017, aunque aún se mantienen en un nivel alto.

Tras un récord de ventas de 17,5 millones de nuevos vehículos el año anterior, el mercado cayó un 1,8 por ciento en 2017 hasta las 17,23 millones de unidades vendidas. Según la consultora IHS Markit, se supera así por tercer año consecutivo la marca de las 17 millones de automóviles vendidos. Sin embargo, se considera poco probable que el récord se extienda este año.

Dos factores condicionan el desempeño del mercado: el pronóstico de una suba en el precio del petróleo, que impactará en el costo del combustible, y el aumento de las tasas de interés en Estados Unidos, lo que podría encarecer los préstamos para la compra de automóviles.

Aun así, el sector confía en la nueva normativa de impuestos impulsada por el presidente Donald Trump. La reforma fiscal dejará un agujero en los presupuestos estatales, pero beneficiará a las empresas y, en un primer momento, también a los ciudadanos.

“Muchos consumidores recibirán aumentos salariales debido a la reforma impositiva”, afirmó Mustafa Mohatarem, economista en jefe de General Motors, que cree que las ventas de automóviles se mantendrán en 2018, aunque no espera un crecimiento con respecto del año anterior.

Un ejemplo del estado del sector en Estados Unidos lo dan las ventas de las automotrices alemanas, que figuran entre las más potentes a nivel mundial. Daimler y BMW mantienen una buena imagen en el segmento alto del mercado norteamericano, pero ha vendido menos autos en los últimos dos años. También cayeron las ventas de Volkwagen, afectada por especialmente por el escándalo de manipulación de emisiones en vehículos diésel.

Willi Diez, del Instituto de la Industria Automotriz en Geislingen (Alemania), consideró que en la caída de las ventas de automóviles alemanes también existe “cierta influencia Trump”. “Algún ejecutivo puede preguntarse, ¿es oportuno políticamente comprar un modelo alemán premium?”, dijo Diez a DPA en alusión a la campaña “America First”, con la que el presidente impulsa la compra de bienes estadounidenses.

Diez cree que el mercado automotriz se contraerá levemente este año. “En 2009, el mercado estadounidense vendió 10 millones de unidades, recuperándose gradualmente de la crisis financiera hasta alcanzar 17 millones de vehículos en 2016. Mientras tanto, una gran parte de la flota de automóviles nuevos ya fue renovada, por lo que el desaceleramiento tiene que ver con una coyuntura normal del sector”.

Sin embargo, está claro que una desaceleración del mercado automotor estadounidense implicará un lastre para la economía global: la agencia crediticia Moody’s advirtió que una caída de apenas un 0,6 por ciento en el sector implicará que el crecimiento de la industria global caiga por debajo de un 2 por ciento.

Lo que será decisivo en este escenario, según Moody’s, es un eventual deterioro de las condiciones de financiamiento para la compra de nuevos automóviles en China, segundo mercado automotriz a nivel mundial.

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