Alimentación saludable en el ritmo de vida actual
Por: Lic. Marcela Alvarez. Nutricionista. M.P: 093  
alvarez.136@hotmail.com

Comer constituye una de las actividades familiares y sociales más importantes. Al seleccionar los alimentos y planear nuestras comidas estamos influidos por la historia, la cultura y el medio ambiente, así como por nuestro paladar. La comida resulta de una fuerte gratificación y placer que, combinada con una buena nutrición, es un componente vital para la salud y calidad de vida.
Una alimentación saludable influye en el crecimiento, desarrollo y rendimiento escolar de los niños, y facilita a los adultos trabajar activamente. Ayuda a reducir el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, ciertos tipos de cáncer, diabetes, accidentes cerebrovasculares y  osteoporosis, entre otras. También puede minimizar los factores de riesgo de enfermedades crónicas: obesidad, presión arterial elevada, altos niveles de azúcar y colesterol en sangre.
El agitado ritmo de vida actual ha contribuido a perjudicar la calidad de nuestra salud, principalmente por haber modificado la manera de alimentarnos. La mayoría de las personas dispone de poco tiempo para almorzar durante la semana y es por eso que se recurren a las "comidas rápidas".  A esto se agrega el hecho de que la figura materna se ha incorporado al mundo laboral y tiene menos tiempo para cocinar y organizar las comidas de toda la familia.

CONSEJOS PARA
LLEVAR UNA
ALIMENTACION
SALUDABLE
Comenzar el día con un buen desayuno. Realizar, por lo menos, 4 comidas al día: desayuno, almuerzo, merienda y cena.
Al comer fuera de casa, evitar el exceso de grasas animales y azúcares. Evitar come pan o galletas con manteca mientras esperas. Elegir preparaciones sencillas donde se puedan identificar los ingredientes que contiene. Las ensaladas constituyen una opción excelente porque en un único plato puedes incluir varios alimentos.
Planificar las comidas semanalmente, de manera de asegurar un equilibrio de nutrientes. Preparar una lista de compras antes de ir al supermercado para evitar que falten ingredientes.
Cocinar alguna porción de más para guardar en el freezer y tenerla lista para consumir. Tener en cuenta que lo vegetales congelados son tan nutritivos como los frescos y rápidos de preparar. Los alimentos enlatados también son muy nutritivos, pero hay que prestar atención con su contenido en sodio.
Tener siempre a mano frutas  frescas o secas (nueces, almendras, avellanas: un puñadito) para los momentos de hambre repentina, ya que son alimentos nutritivos y fáciles de transportar.
Preferir los cereales integrales, legumbres, hortalizas y frutas.
Consumir lácteos descremados, todos los días.
Consumir carnes magras y quitarle la piel al pollo.
Reducir el consumo de sal y de azúcares.
Beber abundante cantidad de agua potable durante todo el día.
Disminuir el consumo de bebidas alcohólicas.
Preparar las comidas con aceite en crudo y evitar las grasas para cocinar
Evitar comer en soledad y aprovechar  el momento de las comidas para el diálogo y encuentro con otros.
Masticar lentamente cada bocado, ya que la digestión comienza en la boca.
Comer en un ambiente relajado, libre de tensiones.
Incluir diariamente alimentos de los seis grupos que integran la "Grafica de la Alimentación saludable", en una proporción adecuada de cada grupo. (Cereales y legumbres, verduras y frutas, leche, yogur y queso, carnes y huevos, aceites y grasas, azúcar y dulces).
Alimentarse no sólo consiste en comer para vivir o para saciar el hambre, es algo mucho más complejo. Hoy en día se sabe que determinadas alteraciones o enfermedades, se relacionan con  desequilibrios en la alimentación, ya sea por exceso o por carencia.     
La clave es aprender a alimentarse y conocer la importancia de la cantidad, la calidad, y la armonía de los alimentos que componen nuestra dieta, de tal manera que sea completa y variada. Recuerde que una alimentación sana y equilibrada nos beneficia en todos los aspectos de la vida.