Las lluvias golpearon zonas desérticas donde las precipitaciones son poco frecuentes. Hay más de 800 damnificados, rutas cortadas y sectores cubiertos por el barro.
Un atípico y severo temporal afectó durante los últimos días al norte de Chile, provocando aluviones, daños en infraestructura y serias complicaciones en distintas localidades. El último balance oficial reportó una persona fallecida, más de mil viviendas afectadas y 810 damnificados.
Las intensas precipitaciones alcanzaron las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta y Coquimbo, además de sectores de Calama. El impacto fue especialmente significativo debido a las características desérticas de buena parte del territorio.
Según el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres de Chile, se contabilizaron 276 viviendas con daños mayores y otras 929 con afectaciones menores, además de 22 personas aisladas. La víctima fatal murió en un accidente de tránsito relacionado con la caída de rocas.
Tocopilla, entre las zonas más golpeadas
Una de las localidades más afectadas fue Tocopilla, situada a unos 1.600 kilómetros al norte de Santiago. Los aluviones dejaron sectores cubiertos de barro y generaron importantes dificultades para circular y desarrollar las tareas de emergencia.
Ante la magnitud de los daños, el Gobierno chileno declaró el estado de excepción constitucional de catástrofe para la provincia.
Las autoridades sanitarias también extendieron la alerta por la emergencia hidrometeorológica ante los problemas de conectividad y el aislamiento de algunas zonas, una situación que puede dificultar el acceso de la población a los servicios de salud.
Lluvias excepcionales en Iquique
El fenómeno también golpeó con fuerza a Iquique, donde se registraron más de 10 milímetros de lluvia, una cifra extraordinaria para una zona que habitualmente recibe menos de un milímetro durante todo un año.
La situación provocó inconvenientes en el puerto y aluviones en distintos barrios. Vehículos quedaron atrapados en el barro y otros fueron arrastrados por las pendientes.
Especialistas explicaron que las precipitaciones estuvieron asociadas a una baja segregada. La gran cantidad de agua caída en poco tiempo sobre terrenos extremadamente áridos favoreció la formación de violentos flujos de barro y sedimentos.
La emergencia vuelve a golpear a Chile después del fuerte temporal registrado en julio, que afectó a gran parte del país y dejó víctimas fatales, personas desaparecidas y miles de viviendas dañadas.
