Anularon tubería colapsada, limpiaron calles y asistieron a familias inundadas

El día después del estallido de un acueducto troncal en el barrio El Mirador de esta ciudad, reflejó otras consecuencias para la comunidad: la mitad de la población quedó desabastecida al anularse la tubería dañada y recién hoy podría normalizarse el suministro. El municipio dispuso un amplio operativo para retirar el barro de numerosas calles anegadas y se ocupó de asistir temporalmente a las familias que perdieron todas sus pertenencias.

Caleta Olivia (agencia)
La comuna hizo saber que los integrantes de todas sus áreas se pusieron a disposición de los damnificados por la violenta correntada. En ese sentido se indicó que la secretaria de Acción Social, Sara González, ofreció inmediatamente alternativas de alojamiento debido a que los hogares permanecían ayer inhabitables, sobre todo los ubicados a escasos metros del sitio donde se produjo la virtual explosión del conducto de 600 milímetros.
La funcionaria indicó también que “en la recorrida detectamos dos viviendas más que fueron afectadas, sobre el Pasaje Chile. En todos los casos brindamos ayuda y contención en estos momentos tan difíciles para las familias que han perdido pertenencias con este imprevisto”.
Por su parte el área de Servicios, a cargo de Benigno Paredes, dispuso que personal operativo de la propia comuna y de cooperativas apoyadas con maquinaria, realizaran la posterior limpieza de arterias, no solo en la más afectada (El Salvador) sino también en las aledañas como la calle Colombia.
Por otra parte, personal operativo de la Sociedad Cooperativa Popular Limitada de Comodoro Rivadavia que llegó en la tarde del lunes (reforzado con personal de Sarmiento), proseguía ayer realizando el corte de la sección averiada para obstruirla con un tapón de grandes dimensiones, tras lo cual preveía ejecutar un by pass para posibilitar la reanudación del suministro de agua, en tanto recibía apoyo logístico de la Empresa Provincial de Servicios Públicos.

UN DESASTRE
A mediodía de ayer, en una de las casas más afectadas, Diario Patagónico fue nuevamente testigo de cómo su propietaria, Gladys Ojeda, iba de un ambiente a otro, procurando en vano recuperar algunas de sus pertenencias, pero todo ya era inservible.
Aún en estado de shock, no podía creer lo sucedido y cómo lo logrado con años de trabajo se había perdido en pocos minutos.
Pese al estado emocional que la embargaba, amablemente permitió a un equipo periodístico de este medio realizar un recorrido por la casa donde se observaba la destrucción causada por la correntada de agua que llegó a alcanzar más de un metro y medio de altura antes de salir violentamente expulsada por el frente.
La puerta de madera de uno de los dormitorios y también la de metal que da al patio trasero estaban partidas y dobladas; las camas eran esponjas gigantes y además había televisores, muebles, computadoras y ropa, entre otros elementos, esparcidos por donde quiera que se caminara en medio de charcos de agua y barro. Atrás, en el patio, estaban los cuerpos de dos de los tres perritos mascotas que se ahogaron.

UNA MENOR DORMIA
En un principio, en medio del convulsionado panorama que se vivía al momento de la emergencia, se dijo que en el interior de las dos viviendas por donde pasó el torrente de agua no había moradores.
Pero ayer Gladys reveló a nuestro diario que en su casa se encontraba durmiendo su nieta de 12 años, quien al escuchar un fuerte estallido se despertó y al observar que el agua ingresaba cada vez más a la casa, dio apresuradamente aviso a Defensa Civil, pero nadie respondió a la llamada. De inmediato alzó a algunos de los perros y escapó del inmueble.
Gladys contó también que todos los artefactos y aparatos tecnológicos estaban enchufados, por lo que consideraba un verdadero milagro que la niña resultara ilesa de tan desafortunada situación.
Cabe destacar que en el interior habitaban ocho mascotas (Caniche Toy) de los cuales lograron salir con vida solo cinco, en tanto que otros dos perecieron en el momento y un tercero murió horas más tarde.
En otro orden, la propietaria del inmueble hizo saber que en ningún momento el gerente de Servicios Públicos se acercó a dialogar con ellos para darles una explicación, o al menos para ver cómo se encontraban. Sólo se hizo presente una persona de menor cargo perteneciente a esa empresa provincial. Además, cabe destacar que en el lugar permaneció un policía, resguardando las pertenencias de los inmuebles.
Por último, Gladys dijo que no quería ayuda del municipio, “ni que me lleven a otro lugar. Yo quiero mi casa con mis cosas y la comodidad que solo puedo encontrar aquí”.
“Tienen que prever este tipo de situaciones entregando los terrenos en lugares seguros y lo que más lamento de esta situación es la muerte de mis tres perros a los que amo; a ellos nadie me los devuelve”.

EL SUMINISTRO
Por su parte, el gerente distrital de Servicios Públicos, Ricardo Acosta, aseguró que mantuvo diálogo con las familias para explicarles, entre otras cosas, los trámites administrativos para acceder al seguro con el que cuenta esa empresa para este tipo de situaciones.
Por otra parte, indicó que el personal se encuentra trabajando en el abastecimiento de agua a los sectores de la ciudad que se ven afectados, entre ellos los barrios Güemes, Parque, Lucila Ortiz, Costanera, Mirador, Ceferino Namuncurá y Zona de Chacras.
En ese sentido, estimó que a partir de los primeros minutos de hoy se normalizaría el servicio con celeridad ya que existen suficientes reservas en la principal cisterna de la ciudad.

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