Apuñalaron a un rival y les dieron 20 años

El hecho sucedió en 2016 luego de un partido de tercera división de Andalucía. En pleno campo de juego, dos jugadores apuñalaron a un rival que sobrevivió de milagro. La Justicia española les dio 20 años de cárcel.

Dos futbolistas del ascenso de España fueron condenados a una pena de veinte años de prisión por un delito de asesinato en grado de tentativa a un jugador de 24 años del club Alhaurín -llamado Samu Galán- en un partido de Tercera Andaluza disputado en 2016.

Además, la sentencia indica que los dos acusados deberán indemnizar a la víctima con 68.894 euros; y no podrán "aproximarse al jugador ni lugar que frecuente a una distancia no inferior a 1.000 metros durante once años".

Uno de los procesados era el capitán del equipo de El Palo B. El futbolista agredido sufrió dos puñaladas, que le afectaron una al tórax y otra cerca del corazón. Tal los estudios, Samu Galán ha perdido calidad de vida dado que le imposibilita actividades específicas y precisa valoraciones periódicas de su estado cardiológico porque su cicatriz es susceptible de provocar arritmias, trombos e insuficiencia cardíaca, entre otros.

En la sentencia se probó que los acusados se pusieron de acuerdo para dar muerte a la víctima cuando finalizase el partido.

Durante el encuentro, hubo tensión entre el capitán del equipo del Palo y la víctima, y el procesado "tomó una actitud desmedida de agresividad" hacia el contrincante, a quien amenazó de muerte en varias ocasiones.

Incluso en el minuto 61 de juego le dio un cabezazo, derribó a Samu y fue amonestado. Tras ser sustituido, el acusado se quitó la camiseta oficial y se fue a la zona de las gradas, donde se encontraban unos conocidos suyos y allí siguió con las amenazas de muerte.

Entre estas personas se encontraba el otro procesado, que también era jugador de su equipo (pero que no había sido convocado para ese encuentro) y se pusieron de acuerdo para matarlo cuando acabara el partido.

Al finalizar el encuentro, con la victoria de El Palo B, el capitán fue invitado por el cuerpo técnico de su equipo para que saliera al campo a celebrar la victoria de su equipo y el otro procesado, pese a que no había jugado, también entró.

En un determinado momento, cuando la víctima estaba felicitando a los jugadores y técnicos ganadores, uno de los acusados lo cogió por el cuello y lo inmovilizó y con una navaja lo apuñalaron en dos ocasiones.

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